Castilla, un resurgimiento material necesario

Por un castellanismo contra la Agenda 2030

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" (T. A. Edison).
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martes, 5 de noviembre de 2019

La nueva "Junta Santa" Elementos castellanistas

Comparecencia ante España de un grupo libre de castellanos

El acto de ayer en la Cámara: significación de la conferencia, proposiciones presentadas, se acuerdan importantísimas orientaciones. Detallada información

(El Adelanto, diario político de Salamanca, 28 de enero de 1919, p. 1)

Nuestros lectores saben por la nota ayer publicada por EL ADELANTO, que diversos y caracterizados elementos de la intelectualidad castellana que no se consideran representados por los organismos oficiales que han hecho acto de presencia en el pleito de la nueva estructura política española, habían llegado a nuestra ciudad para constituir una nueva "Junta Santa" que fuera el germen propulsor de un poderoso movimiento de libertad y de renacimiento castellano. Creían los elementos que ayer se reunieron en la Cámara de Comercio que al comparecer ante España las regiones para otorgar su voto en el nuevo sistema orgánico y político que va a dividirse, la personalidad de Castilla había sido suplantada por las más viejas y fieles instituciones corporativas del tinglado caciquil. Y para esto, para afirmar ante este país que la conciencia castellana aún no ha comparecido con toda su viva potencia renovada, con todos los problemas vastísimos que ha de presentar para una urgente solución, se reunieron ayer, en el salón de actos de la Cámara de Comercio, un núcleo representativo de la intelectualidad de Castilla. El lector juzgará la importancia del acto por las personalidades que en el mismo tomaron parte.

Los asistentes. Adhesiones

Estuvieron presentes en la reunión los señores siguientes: D. Juan Díaz Caneja, abogado y publicista de Palencia; D. Óscar Pérez Solís, publicista; D. Federico Landrove, catedrático de la Escuela Normal, y sr. Cabello, periodista y delegado de Castilla la Vieja en la Unión General de Trabajadores; Sr. Garrote, profesor de la Facultad de Medicina, y Sr. Prada, profesor de la Facultad de Derecho, todos de Valladolid; Sr. Vellando, ingeniero agrónomo, jefe del reformismo de la provincia de Ávila; Sr. Zumárraga, exdiputado a Cortes y abogado; D. Leoncio Escudero, vicepresidente de la Cámara de Comercio; D. Fidel Domingo Monedero, comerciante, y D. Mariano Gonzalo, industrial de Burgos; Sr. Ruipérez, abogado de Peñaranda; señores Bernis, Íscar-Peyra (D.F.), Villalobos, Giral, Sánchez Rojas, Sánchez-Gómez y Rayo, de Salamanca.

Por enfermedad, no asistieron los Sres. Pinilla (don C.) y Ledesma (D.A.).

Enviaron entusiastas y calurosas adhesiones al acto D. José Cascón, ingeniero agrónomo de Ciudad Rodrigo; Sres. Suñer y García del Real, catedráticos de la Facultad de Medicina; D. Alfredo Rojas Escribano, profesor de la Escuela de Comercio de Valladolid; señor Rivera Pastor, catedrático de la Universidad Central; D. Leandro G. de Cadiñanos, abogado de Burgos; D. José Eguiagaray Pallarés, médico de León; D. Rafael López de Haro, notario y novelista por La Mancha; Sr. Pérez España, abogado; Sr. Sáinz de Porres, abogado de Burgos; D. Rafael Escrich, profesor del Instituto de Logroño, y D. José María Arcayo, abogado del Estado, en Logroño.

El acto. Primera proposi[ci]ón

Don Francisco Bernis, el admirado maestro de todos, pronunció un bello y elocuente discurso, dando las gracias a los elementos forasteros que habían llegado a Salamanca guiados por un alto ideal, que iba a concretarse en un movimiento de afirmación castellanista. El Sr. Bernis invitó a los reunidos a exponer libremente las orientaciones que cada grupo sustentara para comenzar las deliberaciones.

El Sr. Díaz Caneja manifiesta que se congregan en esta veneranda Salamanca los hombres inquietados por las hondas preocupaciones espirituales para determinar la actitud a adoptar frente al movimiento revisor de la política española.

El Sr. Íscar dice que debe ser punto de partida preferente en la discusión la protesta más firme por la suplantación de la personalidad castellana realizada en la asamblea de Diputaciones de Segovia. La proposición incidental es previamente acordada por los reunidos.

Después el Sr. Bernis presenta a la consideración de todos las siguientes afirmaciones, que deben
ser objeto de acuerdo en esta reunión preliminar.

Proposición de los Sres. Bernis y Ledesma

Dice así:

"Los que suscriben presentan a la deliberación y examen de las personas reunidas en Salamanca el día 27 de enero de 1919, las siguientes conclusiones, como resumen de su modo de ver el movimiento de afirmación castellana.

1.º Afirmación regionalista.- La nueva era de la historia española exige la revisión de todos los valores políticos, sociales y económicos y de todas las organizaciones e instituciones recibidas. Pugna por nacer una nueva constitución de la patria, basada en la exaltación y utilización hasta el maximum de las energías latentes del país. Esto requiere la restauración de las regiones y la atribución a los nuevos poderes regionales del gobierno y administración de sus peculiares intereses. La reunión de Salamanca es esta afirmación que en nombre de Castilla hacen ante el Estado oficial y ante España unos cuantos hombres de buena voluntad; queremos sustraer a los organismos oficiales y a las representaciones, hoy apoderadas del Gobierno, nacional el régimen y dirección de los intereses materiales y espirituales de Castilla, para entregarlos a otros organismos a representaciones, a cuyo nacimiento y desarrollo dedicaremos nuestros trabajos.

2.º El estudio.- Para que la organización espiritual, política y económica de Castilla quede cimentada con toda firmeza y para evitar los errores trascendentales en la interpretación y resolución de los problemas vivos de la región, debe ir acompañada toda nuestra actuación de un asiduo y constante estudio de la realidad. No pretenden los que suscriben ser ellos los que hagan el estudio, o, en cuanto lo hicieren participando en él, los que hallen las convicciones soluciones; pero tienen fe en que los hombres autorizados y austeros, que son necesarios para esta obra, vendrán o espontáneamente, o por requerimiento que se les hará y desde ahora se compromete el grupo de Salamanca a organizar un Congreso de Estudios Castellanos, buscando para ello como en todo, principalmente la colaboración de personas, que sin hurtar en lo más mínimo sus opiniones políticas y religiosas, sean representativos de alguno de los grandes sectores del esfuerzo útil e inteligente: el cultivo teórico de los problemas, los intereses profesionales y sindicales y actividad político-administrativa en el noble sentido de esta palabra.

3.º La acción.- Para que la reorganización castellana sea posible, es además necesaria una actuación pública, una propaganda en la ciudad y en el campo un contacto cordial y reiterado con los que trabajan y con los que poseen, con los que sufren y los que gozan de holgura, así con los que simpaticen con nosotros como con los que dignamente nos combatan. En esta actuación, a la que desde luego nos declaramos dispuestos, será muchas veces lo principal la divulgación de la importancia y necesidad de las modificaciones estructurales y espirituales que se intentan ofreciendo informaciones y expresando orientaciones.

Esperamos que nos acompañará la perseverancia en los más puros propósitos y el despertar de las almas, que, por ventura, se observa en Castilla, impacientes por ofrendar a la patria la certeza de que han sobrevivido los más sublimes gérmenes de la superioridad de la raza.

4.º Extensión del movimiento.- Para que el movimiento se produzca sobre toda aquella extensión territorial que exige la naturaleza castellana, consideramos preciso un intercambio de informaciones, de opiniones, de esfuerzos, y una elasticidad que haga posible ampliaciones constantes, todo ello presidido para la cordialidad y mutua estima respetuosa de las personas, y, al mismo tiempo, para evitar una constitución falsa y artificial de la región, dejar que prevalezcan probadísimas y recíprocas utilidades, con todo lo cual se llegue a una objetiva y firme compatibilidad de intereses y afectos.- Francisco Bernis. Ángel Ledesma".

La anterior proposión es objeto de un minucioso y detenido, examen, en el que intervienen los Sres. Pérez Solís, Landrove, Íscar, Vellando, Zumárraga, Díaz-Caneja, Sánchez Rojas, Escudero, Rayo, Prada y Giral. La deliberación continúa hasta las dos menos cuarto, hora en que se suspende el acto para reanudarlo después.

El banquete

Servido admirablemente por el Hotel Términus, con arreglo a selecto menú, los asambleístas fueron obsequiados por el grupo de Salamanca con un banquete, que presidió, invitado al efecto, D. Miguel Unamuno.

Se reanuda la sesión

Otra vez en la Cámara y ausente el Sr. Bernis, por ocupaciones privadas, se presenta la siguiente proposición:

Afirmaciones

1.ª Castilla tiene que aunar su personalidad en el movimiento de renovación de valores políticos y sociales que se han iniciado en nuestra patria y fuera de ella.

2.ª Castilla no puede obtener ese efecto en tanto subsista la actual constitución política de España, cuyos órganos de Gobierno -nacionales, provinciales o municipales- son completamente inadecuados para crear y dirigir las nuevas y necesarias modalidades de la vida castellana.

3.ª Castilla debe establecer órgano de Gobierno propio, que regule la vida en lo peculiar de ella.

Puntos de contacto

1.ª Organización política de Castilla sobre la base del municipio autónomo y con la obligada desaparición de las actuales Diputaciones.

2.ª Organización económica de Castilla sobre la base de modificar el "statu quo" en el régimen de la propiedad agraria.

3.ª Lucha franca contra todas las organizaciones oligárquicas imperantes en Castilla.- Pérez Solis, Díaz Caneja, Garrote, Landrove, Sánchez Rojas y Cabello.

La proposición que antecede es objeto de amplio debate, que suscitan algunas aclaraciones del Sr. Íscar.

Dice el diputado provincial de Salamanca que condiciona su voto en cualquier punto de contacto de las nuevas fuerzas castellanas mientras no se revista de garantías plenas la eficacia de la autonomía municipal.

A sus instancias, dicha base queda redactada así: Organización política de Castilla sobre la base del Municipio autónomo y con la obligada desaparición de las actuales Diputaciones provinciales, previa la adopción de cuantas garantías sean necesarias para que la libertad del Municipio sea efectiva.

La base segunda de este segundo apartado de la proposición se modifica también a instancias del señor Íscar, que anuncia su potencia especial en las modificaciones del régimen agrario, en este sentido:

Organización económica de Castilla considerando como problema fundamental, pero no único, la modificación del actual régimen de propiedad de la tierra. La tercera base queda redactada por el Sr. Villalobos de la siguiente forma: Intensa, especial y solidaria actuación contra todas las organizaciones oligárquicas que actualmente usurpan las representaciones políticas de Castilla.

A las anteriores bases fueron agregadas las siguientes:

4.ª Todas las orientaciones doctrinales y políticas que entrañan los anteriores puntos acordados y cuantas otras tengan relación con ellos, serán objeto de ponencias especiales, que cada grupo de los congregados en esta reunión somera a una asamblea general, que se celebrará en Burgos, en la primera quincena de marzo próximo.

5.ª La reunión delega en los Sres. Íscar, Pérez Solís, Díaz Caneja y Zumárraga para que fijen y convoquen la fecha de celebración de la asamblea, así como su organización y funcionamiento. Las bases anteriores se acordaron por unanimidad.

Proposición del Sr. Íscar

Don Fernando Íscar-Peyra presentó su proposición particular en las siguientes bases:

1.º El convencimiento de que Castilla, al comparecer ante España para expresar sus aspiraciones, en relación con un nuevo régimen de constitución nacional, se encuentre suplantada por los organismos oficiales que se han atribuido con malicioso abuso de su influencia política, la representación de la voluntad castellana.

2.º El convencimiento de que para no incurrir en errores trascendentes al considerar los problemas reales y vivos de Castilla, que han de ser la base de su reorganización política y social, debe proceder a toda afirmación concreta, un estudio urgente y honrado de dichos problemas; estudio no realizado aún, sino de un modo distraído y superficial.

3.º El convencimiento de que en la parte de Castilla que está más al alcance de nuestra observación, no se ha producido esa sensación de ansiedad, ni siquiera una impresión de desasosiego y curiosidad respecto al programa de reorganización intensa de la vida política y económica de los municipios y regiones; siendo necesaria una campaña que divulgue en las zonas rurales la importancia e las modificaciones que se intentan, recogiendo la opinión de los municipios y asociaciones, pero facilitando de antemano a las corporaciones que no estén preparadas para emitir una opinión reflexiva, los datos de información que les ilustren y orienten en dicha materia. Única manera de crear un estado de conciencia castellana.

4.º El convencimiento de que es preciso un intercambio de informaciones, ordenadas y constantes, entre los elementos libres de las ciudades castellanas para que, de organizarse el régimen regional, no pueda nunca constituirse una falta y artificial región, fundándose en equívocas referencias históricas, sin que se establezca esa comunidad de ciudades y provincias castellanas sobre la base de probadísimas y recíprocas utilidades, de absoluta compatibilidad de ambiciones y con la más firme unanimidad de afectos.

5.º El convencimiento de que al plantear Cataluña el problema de las autonomías o sea el de su deseada emancipación de la funesta dirección centralista, ha recogido en esa iniciativa el común sentir de un importante núcleo castellano, que no se siente agraviado en sus sentimientos patrióticos por las demandas catalanas, creyendo perfectamente lícitas las aspiraciones de independencia regional, dentro de los ideales máximos de España.

Proposición del grupo socialista

Los Sres. Pérez Solis, Sánchez Rojas, Sánchez Gómez, Landrove, Garrote y Cabello, concretaron su posición en el movimiento castellano en las siguientes bases:

Aspecto político.- Autonomía del Municipio como base de la autonomía regional.

La autonomía municipal se entenderá íntegra en cuanto se refiere a intereses morales y materiales peculiares del Municipio.

Distinción entre Municipios urbanos y rurales, a los efectos de constitución del Ayuntamiento; concejo abierto para los Municipios menores de 500 vecinos; Ayuntamiento elegido por sufragio universal, en los demás.

Concierto económico de los Municipios y mancomunidades municipales con el Estado. Libertad de los Municipios en materia de tributación cuando ésta no afecte a la circulación general de la riqueza. El vecindario de todo el Municipio tendrá derecho de referencia en todas las cuestiones de tributación a la Hacienda municipal.

Enseñanza primaria, a cargo del Estado; las de otros grados u órdenes, potestativa de los organismos municipales.
Facultad de destitución de los concejales por parte de la mayoría del vecindario y responsabilidad civil personal de los concejales.

Desaparición de las Diputaciones provinciales.

Facultad de los Ayuntamientos para mancomunarse, pero sin solución de continuidad territorial.

Concejos de mancomunidad elegidos por sufragio de los Ayuntmaientos mancomunados. Y en todo caso concejal regional elegido en igual forma.

Aspecto económico.- Reforma de los contratos de arrendamiento, estabilizando al arrendatario en la tierra que cultiva hasta conferirle la propiedad de ella.
Impuesto progresivo hasta la expropiación de las tierras que sus propietarios no dediquen al cultivo.

Abolición de los censos.

Incorporación de la propiedad colectiva del Estado al Municipio, formando con ella los territorios  incultos municipalizados y las adquisiciones del Concejo la propiedad comunal, que debe darse en enfiteusis a las comunidades de labradores y jornaleros.

Precios máximos y mínimos de los productos agrícolas.

Supresión de los contratos de aparcería en cuanto signifiquen una forma del trabajo a destajo. El Municipio debe ser el iniciador o el propulsor de las empresas de cooperación y crédito agrícolas.

Aspitación máxima: implntación del Municipio colectivista.

Termina el acto

Leídas que fueron las cinco proposiciones primeramente, presentadas al reanudarse la sesión de la tarde, los reunidos expresaron su cordial agradecimiento y público testimonio a la Cámara de Comercio y a su presidente, Sr. Pérez Cardenal, por su deferencia en la cesión del local.

Seguidamente, y en medio de una cordialidad y efusión mutuas, se dio por terminado el acto.

Ayer mismo regresaron a los respectivos domicilios los asambleístas forasteros.

Comentario

Imparcialmente, serenamente, hemos de confesar que el acto celebrado ayer en la Cámara de Comercio de Salamanca tiene la significación marcadísima de interés por los elementos que en él tomaron parte. Son representantes todo ellos de sectores intelectuales de Castilla de la más selecta representación y muchos de ellos caudillos de movimientos políticos, que arrastran tras de sí fuerzas numerosísimas y masas enormes de opinión civil.

Significa, además, el acto la esperanza legítima de una renovación seria en el esquema estructural

del régimen político castellano, a cuyos hondos, fecundos, cordiales e interesantes problemas han dedicar estudio preferente y mediación documentada las nuevas fuerzas regionales que aparecen pujantes y juveniles en la política de la nación. El ADELANTO quiere recoger en sus columnas y a ella dedicará sus devotas simpatías, esta vibración de la inquietud espiritual que surge con toda la sana mocedad de un apostolado dispuesta a revisar con justa medida de crítica la posición que ha de adoptar la meseta castellana en la futura labor constructiva de una nueva España, más fuerte, más rica, más próspera, más feliz y humanizada.
  

lunes, 28 de octubre de 2019

Ferrocarril diagonal de Castilla: Béjar-Ávila-Segovia-Soria

Por Gregorio Fernández Díez

(El Adelanto, diario político de Salamanca, 17 de noviembre de 1929, p. 4)

Con los ferrocarriles denominados complementarios que actualmente se están construyendo (unos dos mil quinientos kilómetros), la verdad es que la estructura geográfica de España quedará alterada, ya que afectan a las comarcas, a los grandes espacios que carecían todavía del más eficaz medio de transporte en la vida moderna.

Las grandes masas de productos y las grandes distancias se han de transportar, se han de salvar económicamente, y por ello, las maderas, los carbones, los abonos, ladrillos, cementos, granos, bocoyes, etcétera, sin contar los ganados, volvamos a repetir que especialmente a grandes distancias no podrá aspirarse a que porte en camiones automóviles, cuyo radio de acción es limitado, y, por ello, hay que volver la vista al ferrocarril, hay que dejar de soñar en autopistas, lujo innecesario para nuestro país y convenir en que por otra parte, los automóviles y las carreteras no son, n pueden ser consideradas, sino como medio auxiliar de los caminos de hierro.

Para la construcción en España de nuevas líneas férreas es preciso tener en cuenta no los que necesita por su extensión territorial, sino los que son indispensables por su tráfico y por su número de habitantes, y, entonces, se deduce la necesidad de que los diecisiete mil kilómetros actuales lleguen, siquiera sea en un par de lustros, a veintidós mil, tanto porque todavía hay comarcas deficientemente servidas o apartadas de las líneas actuales, como porque el progreso nacional, lento, pero evidente y continuo, está marchando ahora con ritmo más acelerado, sin contar con que la agricultura, especialmente, ha de acrecer en términos insospechados a consecuencia de las obras y posterior irrigación a que darán lugar las Confederaciones hidrográficas constituidas o que en lo sucesivo puedan surgir.

Por ello considero que es llegado el momento de que cuatro provincias de Castilla se apresten a solicitar un ferrocarril común a todas, de alta conveniencia para las mismas: el ferrocarril diagonal de Castilla, por llamarle de alguna manera, el ferrocarril, digámoslo claro, de Béjar-Piedrahita, Ávila, Segovia, Riaza, San Esteban de Gormaz y Soria, o es su enlace con el de Santander-Mediterráneo, si es que no se quiere prolongarle hasta Logroño.


Tal ferrocarril, o cuando menos tal trayectoria, porque algunas secciones del mismo figuran incluidas en el plan de ferrocarriles regionales, le propuse yo, tres años hace, en mi libro "El Valor de Castilla", y consideré no solo que no es ningún disparate, sino lógico y conveniente para Castilla, y que es de tal naturaleza que las provincias interesadas deberían contar, y seguramente contarían, con el apoyo de las limítrofes, de las provincias hermanas, esto es,
de sus organismos provinciales, para recabar del Gobierno la construcción del mentado ferrocarril.

Esta línea férrea está plenamente justificada, porque numerosas comarcas de cada una de tales provincias, precisan comunicación de tan naturaleza con la capital, y, especialmente, la necesitan directa Ávila y Segovia con Soria, porque provincias hermanas es posible, no es lógico, que a estas alturas vivan unas de espaldas a las otras, sin trato, desconociéndose o poco menos.

Es presumible, claro está, que el gobierno accediese a la construcción, bien que condicionándo la seguramente a la colaboración, al apoyo económico de las provincias y de las localidades interesadas en su ejecución, sacrificio obligado, y desde luego, reproductivo, porque si la construcción es trabajo y alivio a la crisis campesina, una vez construido sería vida y actividad para los respectivos pueblos.

El ferrocarril Soria, San Esteban de Gormaz, Riaza, Segovia, Ávila, Piedrahita y Béjar, es preciso que se piense en llevarlo a vías de realización, aun cuando fuera de los denominados de carácter económico, como los del Norte de España, para reducir su coste, lo cual no sería difícil si los pueblos, las comarcas, las provincias a quienes afecta solidarizasen su esfuerzo, dejando a un lado la indiferencia, la apatía castellana, que es, acaso, la máxima dificultad para el logro de dicha aspiración.

Poner sobre el tapete este pequeño problema regional es lo que nos proponemos. Ahora, otros tienen la palabra.

domingo, 4 de agosto de 2019

El alma castellana

Por César Real

(El Castellano, diario de la mañana (Salamanca), 27 de agosto de 1906, p. 1)


Idólatra de su culto la he buscado en el campo, donde vivo y en la próxima ciudad, en el corazón mismo de Castilla la Vieja, en la capital del hidalgo reino castellano.

¿Dónde está?

Quizá se mece esfumada en los ensueños de progreso de la gente culta que viaja, lee, escribe y hablo en los círculos, periódicos y academias de la población; acaso anima y conforta a los industriales y obreros que luchan denodadamente por llegar a un límite de perfeccionamiento, en la transformación de los productos del país y de otras regiones donde queden vencidas las dificultades y riesgos de la competencia ruinosa que ahora sostienen; probable es que flote agitada sobre los mares de enceradasmieses por  el dorado abanico de espigas que nació, vivió y cae en el surco al golpe tajante de la hoz; ¡quién sabe si yace adormecida con el robusto "hachero" que
sestea a la sobra tibia y perfumada del pino secular que se yergue altivo, como si desariara los rayos abrasadores de un sol a quien aguanta igual resignada gallardía que a la nieve invernal!

No sé si alguien lo ha dicho ya: pero a mí se me ocurre que el pino es algo así como nuestro árbol de Guernica; con la diferencia de que los vizcaínos cultivan y protegen el venerado emblema de sus libertades y fueros, y los castellanos duermen o dormimos a la sombra, cada vez más débil, de nuestro símbolo, viven aun, porque la sobriedad les permite sostenerse en campos semiestériles y su fortaleza resistir los embates de la atmósfera enemiga que le
rodea, y su longevidad ir acumulando ejecutorias de nobleza que no sirvieron ni le valen más que para lucirse con el humo de la vanidad que aparentemente anula los achaques de una senectud decrépita.

Indudablemente Castilla duerme y sueña.

No despertará seguramente por las excitaciones de los hambrientos de la legión famélica, porque esta se satisface con muy poco. Sin duda se ha logrado en gran parte en nuestra región reducir el estómago al mínimo de capacidad. Tamposo ha de volver a la realidad por vías del buen cálculo de la gente ilusrada porque las debilidades, físicas y ostentorias de su intelecto, son insuperable obstáculo.

Pero aun conservan los castellanos -principalmente los campesinos- una fibra muy sensible a las impresiones que por el medio de ella se les comunica; el corazón tan sincero, tan blando y generoso, como el de los niños.

Y no hay nadie que llegue al corazón de las muchedumbres más fácil y eficazmente que los poetas.

Galán quizá no hubiera llegado a ser el mejor de los poetas castellanos; pero sí ha sido el mejor castellano de nuestros poetas.

Nadie ha contribuido tanto como él a levantar el espíritu regional.

Pero eso tiene tan fervientes admiradores de su obra entre los regionalistas castellanos.

Su labor ha dejado raíces muy hondas. Fundó una escuela: la de la poesía castellana.

Ya tiene discípulos que proseguirán su acaso intuitivo, patriótico empeño.

Dentro de muy poca ha de imprimirse un hermoso libro de versos, del que es autor don César de Medina Bocos, y en el cual figurará en primer término la siguiente hermosísima composición:

EL CANTO DE LA ALONDRA

(Con motivo de la muerte de Gabriel y Galán)

En la tarde serena,
En medio del vivir pobre y sencillo,
Al descansar de rústica faena
¡Qué dulcemente suena
El alegre cantar del pajarillo!...

Mas el campo en que vierto mis sudores
Es árido y desierto,
Ni tiene bellas campesinas flores,
Ni música de pájaros cantores
Turba la calma del paisaje yerto.
De su aridez mi espíritu cansado
¡Con qué placer tan hondo
Recogiera en su fondo
El melodioso canto regalado
Con que una tarde a consolarme vino
"Una alondra del páramo vecino"
Yo escuché en su canción el rugido grato
Del agua cristalina del regato
Que los chopos refleja,
Y ese dulce lamento
Que produce, movida por el viento,
"La copa verde de la encina vieja."
El murmullo sonoro
Del mar de espigas de oro,
Mecido blandamente por la brisa,
La voz vaga, indecisa,
Del campo al despertar en la alborada,
De la rústica gaita tonada,
El mujir del terneno en la pradera,
El ruido de la era
Y la canción honrada
Del gañán al cantar la sementera...
Todos, todos los ruidos
Que me son tan queridos
Sonaron en su música divina:
¡Que nutría sus cantos seductores
Con todos los acentos y rumores
Que forman la sonata peregrina
Del campo, donde tengo mis amores!

¡Breve fue mi alegría!
La alondra que raudales de armonía
Vertió de mi vivir para consuelo
Dejó mi campo al declinar el día;
Yo, con la vista, la seguí en su vuelo...

¡Ya la he perdido en el azul del cielo!
Pero su canto ¡le oigo todavía!

Mi querido amigo Medina Bocos es también político -diputado provincial- y labrador.

Había yo venido a Valladolid retorciendo en mi mente una frase inspiradísima, salvadora. "Es preciso oponer a la solidaridad catalana".

Pero, ¿cómo va crearse la solidaridad castellana, quién la va a dar impulso?, me preguntaba ya, y estaba decidido a preguntárselo aquí, en la capital de la región, a políticos industriales, labradores, obreros, hombres de ciencia...

Y una mañana, en la Acera de San Francisco, encontré a Medina; íbale a interrogar, como labrador y político, acerca de este movimiento regional y se anticipó recitándome parte de los versos de su futuro libro.

Ya sé, dije para mí, mientras le escuchaba, quien ha de despertar al robusto "hachero" que sestea a la sombra tibia y perfumada del pino secular... para cultivarle y defenderle.

Valladolid y agosto 1906

domingo, 21 de julio de 2019

Tierra Castellana

(Lábaro, diario independiente (Salamanca), 1 de abril de 1905, p. 1)

Con este título verá pronto la luz pública en Valladolid una revista semanal, consecuencia del resurgir de Castilla, iniciado en Valladolid y confirmado en Salamanca con la Federación periodística castellana.

Mejor que nosotros pudiéramos hacerlo, explica los propósitos de aquélla la siguiente circular:

"La obligada y conveniente confesión de propósitos al empezar la publicación de una revista, es deber para nosotros muy difícil de cumplir, porque el programa es sencillísimo: fundar un centro que sea punto de convergencia de los intelectuales de Castilla, y en el que, a nosotros, nos corresponda solamente el papel de mandatarios, de servidores de los que en Castilla discurren y escriben y trabajan para gloria y utilidad de la región.

Tierra Castellana no va a ser una publicación de Valladolid, el púlpito predicadores. Queremos que sea la hoja a que acudan cuantos escriben de toda clase de conocimientos, para que, volandera por el mundo, lleve todos los límites la hermosa y potente manifestación de la mentalidad de Castilla.

Para nosotros la mecánica de ajustar trabajos en la revista, según el gusto de los lectores y los intereses de la vida regional: es decir, para nosotros lo fácilmente hacedero y sin valor. Para los robustos entendimientos castellanos el discurrir sobre todo lo que pueda ser la palpitación del alma de Castilla, una oleada de viento de la llanura, glóbulos desangre para el cuerpo de la región.

Por eso estamos seguros del éxito feliz de Tierra Castellana y del cariñoso acogimiento que Castilla le ha de prestar.

A estas páginas han de venir, enlazados, los hombres maduros que descuellan por saber y los ricos de promesas en la brillante juventud; los monumentos y las joyas artísticas, folios del magnífico libro de la grandeza castellana, los paisajes severos del terruño que tonaliza, fulgurado al sol; la actualidad industriosa o mercantil, científica o literaria que dicen del valer de los regionales; la información agrícola que abre horizontes al progreso o al cálculo de los que del campo viven...

A las columnas de Tierra Castellana vendrán, en fin, el alto pensar, el hondo sentir y el fuerte querer de la raza que puebla la llanura, las estribaciones de dos cordilleras y las orillas de su mar de Cantabria.

Nada que a Castilla importe escapará al estudio de las plumas castellanas, y aquí, cuando los años pasen,habrán de venir los trabajadores con patriotismo a ver cuánta era la potencia intelectual de los castellanos de hoy, cómo se promovía lo que a la región interesaba, y cómo sabíase huir de los recovecos de la política, respetando todas las opiniones, porque si ésta teóricamente es el arte de la gobernación, tal andan sueltas las bastardías y desaprensiones que resulta azote de los pueblos, discordia que todo lo esteriliza.

Luchadores por Castilla los ínfimos, los que estaremos en Valladolid al pie de Tierra Castellana, luchadores por Castilla, los grandes, los que han de avalorar sus páginas; luchadores todos, y todos con voluntad firmísima y amores hondos del alma para la tierra madre, nuestra revista de Castilla será buena, será honrada, como le cumple ser, y ha de lucir su nombre, sin sonrojos, allí donde más enérgica palpite el alma española.

Pronto verá la luz el primer número de Tierra Castellana, y si el acaso no por las dificultades que surgen en los comienzos de estas obras, los sucesivos han de probar cumplidamente que Tierra Castellana viene a la vida con ánimo seguro de no ceder a nadie en la lucha brava y tenaz por cuanto sea manifestación o barrunto de la vida regional".

Los precios de suscripción serán:

Trimestre, pesetas 2; semestre, 4; año, 7; número suelto, 20 céntimos.

Nota.- Hasta nuevo aviso pueden hacerse las suscripciones, previo pago en las Administraciones todos los periódicos de Castilla.

domingo, 24 de febrero de 2019

Mauricio García Isidro

Por Mauricio García Isidro

(1891-Madrid, 1984) 

(El Adelanto, diario político de Salamanca, 19 de mayo de 1936, p. 1)

 
"Castilla y León, a estos efectos, es una sola región con idénticos problemas y exactas características y no existe nada que nos haga encerrar en el hermetismo de las tres provincias, León, Zamora y Salamanca. Puede extenderse la base del Estatuto a un territorio integrado por más, incluyendo a Santander, salida al mar de Castilla, donde se puede crear el puerto franco, que evite la tenebrosa actuación del homólogo barcelonés y nos dé la zona textil de Cabezón de la Sal, condenada a muerte en plena juventud, por la prepotente influencia catalana, cegadora de toda competencia peligrosa para su industria depauperada por el abandono y la crisis que tanto la ha hecho retroceder ...".

viernes, 26 de octubre de 2018

¿Y el Estatuto de Castilla?

Por Juan de Torezano

(El Adelanto (Salamanca), 21 de julio de 1931, p. 3)



Todas las regiones españolas han reivindicado su personalidad, han redactado sus proyectos de Estatuto y, a estas horas, trabajan ahincadamente para verlos hechos realidad.



La cuestión es, en efecto, única. Quien no haga valer ante las Cortes Constituyentes, en esta hora de revisión, sus derechos
históricos y peculiares, sus intereses de raza y de geografía, sus libertades particulares y sus hechos diferenciales, será porque no los tenga o porque no los merezca.

Una constitución no se hace todas las semanas; un estudio jurídico no se estructura todos los días. Si alguien pierde tan oportuno momento, habrá de quedarse durante mucho tiempo, tal vez para siempre, condenado a la esclavitud y silencio.

Y me estoy temiendo que ese alguien sea la Cenicienta eterna: Castilla.

Mientras España ha sido una entidad homogénea, una persona jurídica unitaria e indisoluble, bien estaba el que los castellanos sacrificásemos nuestros hechos diferenciales por la armonía común.

Pero ya se ha visto demasiado que cuatro siglos de centralismo no han bastado para borrar los particularismos regionales, ni siquiera para atenuarlos. El sacrificio de Castilla entregando su personalidad ética e histórica para ser fundida en el crisol
de la España unitaria, sobre ser estéril; ha sido desagradecido. Nuestra nacionalidad, la más fuerte antes de la unión, la más diluida de la actualidad, la hemos perdido a cambio de un rencor de nuestros consocios, de una acusación injusta de opresión.

He aquí a Castilla pobre, y a los demás países españoles, ricos. He ahí a todos redactando su pliego de cargos y a Castilla muda e indecisa, dispuesta tan solo a escuchar y callar.

¿Qué hemos ido ganando ganando en la larga era del centralismo? Nada.

¿Qué sacaremos de la próxima estructura federal? De seguir en nuestra apatía, no obtendremos otra cosa que el diploma de vencido,
el papel del tirano caído, a quien no se agradece la libertad que otorga, pues que la entrega por la fuerza.

Y la verdad es muy otra, Castilla es el único ejemplo en la tierra de la nacionalidad que se entrega espontáneamente para fundirse
con otras menos potentes que ella. Castilla es la única nación descubridora y conquistadora de mundos que, lejos de imponer sus 
ambiciones imperialistas, se abandona, se borra, se autoexcluye para intentar la creación de un algo grande y superior así misma. Si
la genialidad política de Castilla no hubiese concebido el quijotesco disparate de suicidio para dar vida al mito de la nación 
centralizada, si hubiera procedido con el imperialismo vulgar de las demás naciones vencedoras de la historia, a estas horas no 
redactarían sus estatutos las regiones que fueron antaño más o menos libres, porque a estas horas, en el solar de España, no habría más 
edificio que Castilla.

¿Cuáles son las causas? ¿Incapacidad? ¿Inferioridad? No, Castilla es víctima de su misma grandeza. Tan alto soñó, que creyó poder 
sustraerse a las leyes perpetuas de la historia humana. Pensó que la sería factible sobreponerse al dictado de "dominar o ser dominados". Supuso a los demás tan altruistas como ella e imaginó que del sacrificio de todos en abdicar de lo suyo iba a alumbrarse un conjunto soberano de protección nacional.

Y al desvanecerse el sublime error, no tiene Castilla, a pesar de sus muchos intelectuales, una intelectualidad castellana, genuina, 
que redacte su estatuto, que haga revivir sus derechos históricos, que sepa reclamar sus libertades tradicionales.

Mientras de todos los extremos de la península surgen las demandas de derechos y las afirmaciones particularistas, los partidos centralistas siguen enviando a las provincias de Castilla sus candidatos cuneros y nuestros periódicos sigan explotando (todavía) 
la nota unitaria y del llamado interés general.

Los instantes apremian, el tiempo vuela y dentro de unas semanas la gran Asamblea discutirá los derechos de todos los pueblos 
hispanos.

Es preciso que discutan los nuestros igualmente, pero no de un modo general, sino esencial.

Quisiera tener una autoridad de que, por desgracia, carezco, para encararme con todos los intelectuales de Castilla y gritarles
el apóstrofe sublime de Castelar:

-¡Levantáos, esclavos, que tenéis Patria! 

sábado, 29 de septiembre de 2018

El porvenir de Castilla y de su industria


Guerra al señoritismo


Por Mariano de Santiago Cividades


(El Adelanto (Salamanca), 24 de setiembre de 1932, p. 3)


Si Cataluña y otros pueblos del Norte con la aprobación de Estatutos y mercedes, consiguen mejoras en su economía y adelantos industriales, ¿qué papel queda a los habitantes de las mesetas castellanas, donde el trigo y productos agrícolas, cuestan tanto producirlos como ellos valen, las ganaderías están depauperadas, hay pocas industrias y aumentan los sin trabajo?

¿Tendrán que emigrar a las costas? ¿Acaso cambiar de rumbo y trabajar con afán? Como esto es una verdad, aunque no sea agradable,
es preciso hablar claro.

Se van terminando los tiempos en que se podía vivir de la renta y apellidos; los hijos de los propietarios, después de recibir instrucción adecuada, deben ponerse al frente de sus dehesas y plantaciones; la agricultura no quiere nobleza.

Si la aristocracia española hibiera vivido cerca de los colonos, y hubiera mejorado sus fincas, y atendido a sus míserias, no tendría que lamentarse de la Reforma agraria. Los kuloc o hacendados rusos que vivían en el campo, siguen explotando sus fincas a pesar del comunismo. Pero esos señores salían algo más de sus fincas, que los conejos y perdices que se matan en un ojeo.

Felizmente, son bastantes en Salamanca los que explotan sus dehesas y saben los sinsabores del laboreo.

¿No se podrá transformar la explotación?

En los campos donde el tractor ha hecho la labor más profunda, la cosecha ha sido mejor.

Los rusos, según sus publicaciones, han encontrado una variedad de trigos de 500 especies; las Secciones agronómicas de aquí y de Ávila, venden una clase de trigo que da de 45 a 50 fanegas.

La necesidad apremiante es la conversión en terreno de regadío el terreno de secano; con esto aumentaría varias veces su riqueza; así que urge construir los caneles del pantano del Águeda y activar los proyectos de los del Barco de Ávila y Hoyos del Espino, que regulen el régimen del Tormes con su gran embalse de La Maya.

A esto debe seguir la vigilancia en el desmoche y tala de los montes, que si desaparecen, morirá la gallina de los huevos de oro, y la repoblación de vides en la Sierra de Francia, con los pinos y castaños de Japón, inmunes a la plaga llamada "tinta".

La hulla blanca o energía eléctrica de los saltos del Tormes y del Duero, tienen que favorecer las industrias. Antes de crear las nuevas, fomentar las existentes, como los telares bejaranos.

El abastecimiento de otras nuevas, tiene que ser sin duda de las que abunden las primeras materias. 

¿Dónde se fabrica la suela con exceso y abundan las pieles, no se podrá poner fábrica de calzado?

Así ocurrirá con las industrias derivadas de la agricultura.

Y en vez de gravarlas con nuevos tributos, fomentar con premios a los carroceros, rejeros, ebanistas, a los obreros que se distingan en el mérito de la obra.

Hoy el trabajo manual se paga tanto como el intelectual.

Puesto que sobran médicos, abogados, ¿qué rumbo tomarán los jóvenes?

Hace poco presencié en Béjar cómo los telares de más trabajo eran aquellos que, como el de los hermanos Izard, eran regidos por sus dueños los primeros obreros. 

También supe después que los Hijos de Gómez Rodulfo, habían aprendido el oficio en Cataluña y en el extranjero.

No hay cosa como el ejemplo. Se puede vestir la blusa del obrero durante las horas de trabajo y luego mostranse como individuo de educación esmerada.

Todos menos pasarse la vida en la holganza.

El trabajo es dura ley que alivia otros sinsabores de la vida.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Horizontes castellanos

Por Ángel Ledesma

(+1919)


(Castilla, revista regional ilustrada (Toledo), 10 de mayo de 1918, p. 45)



(Noticiero de Soria, 31 de mayo de 1923, p. 1)
 


Una tarde de invierno benigno, cabalgaba acariciado por el sol. En torno mío el silencio del campo este silencio amigo -rumoreaba sones múltiples, de referencias imprecisas. En la ancha plana del paisaje, poseídos de la fervorosa contemplación de la tierra callada y desnuda, atendían mis ojos toda esta silueta austera del horizonte castellano. Por la asociación inevitable de recuerdos, dentro del pecho martilleaba el corazón gozoso. Y marchaba con él, midiendo sus latidos, el compás infatigable del tiempo, que hacía declinar el sol tras la sierra.

Cuando iba a adentrarme bajo los encinares, al ahuyentar su vuelo una bandada, fui madurando estas meditaciones que después he trascrito.

La tierra

Al hablar de la tierra, tomada aquí en el sentido de patria chica, y apego al terruño nativo, no podemos menos de pensar eso que pudiera calificarse de amor geográfico, tan desatendido por los españoles. Los sentimientos de todas estas patrias chicas forman, aunados, el sentimiento nacional, que corre a lo largo de la Historia extensa y se posa, principalmente en la literatura erudita, que ha contribuido a forjar el celo patriótico. Pero otro sector, más importante y representativo, la llamada literatura clásica apenas si refleja ese conocimiento y ese amor de la tierra, de la geografía, cuya falta hoy notamos. 

Nuestros clásicos -excepción de Santillana, de Fray Luis, de Cervantes, de Lope, de Góngora y algún otro muy contado- hicieron pocas o ninguna vez alusión a lugares y parajes realmente conocidos por ellos. De aquí que hoy se diga, como hasta ahora no se había creado el sentimiento artístico del paisaje. Y otras cosas por el estilo. 

Todo esto, para concluir, que hemos sido poco amantes de nuestras cosas con conciencia de amor, es decir, con reflexión de hombre. Por esto, el nombre de Castilla, como el hombre de casi toda España, ha sido y seguirá siendo, ¡sabe Dios hasta cuándo!, de la tierra, y no de la tierra del hombre. En ciertas condiciones de libertad -le parecía a Ibsen- el hombre puede ser, no mucho más feliz, pero sí más noble. Condición primera de libertad es el conocimiento de la tierra sobre la que se vive; sin ese conocimiento, que es amor, el hombre sigue amarrado a ella.

Porque ligado a este problema de sentimiento, que parece sencillo, siendo en realidad muy complejo, marcha a su paso el problema económico de la tierra misma. Ambos caminan por idénticas rodadas. La carencia de sentido estimativo, el desconocimiento de las cosas de casa, de nuestro valer propio, nos ha traído horrendos males. Mejor dicho, un solo mal: la desconfianza en nosotros mismos. Y desconfianza en desamor, cualidad de negación que desliga y aísla, que engendra dolores y odios. Es preciso y urgente conocer nuestra tierra para atizar el rescoldo de nuestro cariño hacia ella. Conseguir esto, es trabajar por ella. 


Salamanca, 1918

martes, 12 de junio de 2018

La crisis agrícola: la impotencia de Castilla


Por Gregorio Fernández Díez


(El Adelanto de Salamanca, 21 de mayo de 1930, p. 1)

Confesaré que mi castellanidad se exalta de día en día, aunque presumo que algo semejante ocurrirá a todos los buenos castellanos en presencia de los hechos, si observan y cuentan las rigideces o los agravios que los Poderes públicos ensayan y cometen con Castilla; con esta bien amada tierra nuestra; aborrecida, odiada por tantos, por sus grandes pecados: sabed, amables lectores, según se dice, que ejerce una "hegemonía tiránica", que lo "absorbe todo" y, en fin, porque "unitarista", "desasimila" todo lo vario y peculiar de otras regiones...

¿Se puede tolerar ya tanta monserga, tan falsedad y tanta injusticia?

¿Se puede escuchar, con calma, tales afirmaciones? ¿Qué hegemonía es esa que trae a Castilla empobrecimiento? ¿Dónde está ese espíritu absorbente cuando los hechos proclaman que no le quedan fuerzas ni para defenderse? ¿Qué cuento es ese del asimilismo castellano que por tolerancia y 
fraternidad no ha intentado siquiera y a consecuencia de lo cual ve, precisamente, alzarse hoy contra las insolentes y artificiosas diferenciaciones... económicas?

Pues, lector, la hegemonía de Castilla, por lo visto, consiste en que tolera que se hiera de muerte la vida de sus capitales de provincia, restándoles academias y otros medios, cuando por razón de tutela nacional el Estado debería de proceder a la inversa, con las pequeñas ciudades interiores.

La hegemonía de Castilla debe estribar en que, todavía capitales de provincia castellanas, como Soria y Cuenca, carezcan de guarnición.

A Castilla hay que considerarla, absorbente, sin duda, porque con humildad tolera que el Patrimonio de Turismo derrame sus prodigalidades sin acordarse del Monasterio de San Millán de la Cogolla, de Numacia, de Zamora, de la Ruta de Don Quijote, abocando, en cambio, millones en obsequio de privilegiadas ciudades y regiones.

Castilla debe ser absorbente, sin duda, porque impávida contempla cómo se ha convertido un centenar de millones del Estado, de la nación toda, sobre certámenes y sobre ciudades; una de las cuales ya está voceando su agradecimiento, aunque diferencial, de dudoso españolismo.

Un centenar de millones que, por lo visto, han agotado las arcas del Tesoro, que no puede ahora socorrer a los trigueros castellanos, a los ganaderos castellanos, a los resineros castellanos.

Castilla habrá de convenir en que "en verdad", es absorbente. En el presupuesto extraordinario de la Dictadura, se incluyeron seiscientos millones para obras en los puertos periféricos y, no obstante, de periferia han salido voces "generosas" que solicitan que no se concluyan los ferrocarriles que han
de atravesar la paramera castellana. Se odia tanto a Castilla, que ni siquiera comprenden que sus puertos necesitan el tráficos que puedan abocar esoso ferrocarriles.

Pues en la periferia se han denostado los ferrocarriles castellanos de referencia.

Por otra parte, el Gobierno mismo, el actual, que no ha mermado un ápice ese gasto cuantioso y absurdo de treinta y tantos millones invertidos en la burocracia de los Comités Paritarios, no quiere atender a Castilla. No esperamos, no, que se incaute el trigo, teniendo su mano a la primera fuente de la riqueza nacional, a la agricultura.

Mas no es extraña tan singular conducta. El Jefe del Gobierno manifestaba, poco hace, a cierto exdiputado republicano catalán, que cierta región merecía trato especial. Aquella afirmación
no puede hacerse; ese juicio, si para la región aludida es una lisonja, constituye un agravio para el resto de España. Y lo peor no es que se diga, sino que en la práctica podamos comprobar que 
las regiones no merecen todas por igual idéntico trato por parte de los Gobiernos.

Ha querido castilla exteriorizar su sentir, sus pesares y expresar públicamente la crisis en que su agricultura se ve sumida, y once provincias, con tres millones de habitantes, han tenido que sufrir una bofetada de la nueva Dictadura que hace buena a la que se marchó.

Castilla, la imperativa Castilla, la desasimiladora Castilla, es la que tolera que los aranceles se confeccionen para sostener cuatro industrias eternamente torpes; es la que tolera que los mineros, y los navieros, y los textiules y los harineros del literal usufructúen el dulce auxilio de las primas con dinero del agro español.

Claro, que cierto personaje, en su libro "Por la concordia", que no es precisamente una invitación a la misma, nos ha dicho ya que obedece a que, si bien en España "no hay" unidad idiomática, ni racial, ni cultural... "existe", en cambio, unidad económica unidad aduanera y otraS unidades semejantes. Sea como quiera, el centralismo, asegurémoslo, no es unitarista. La unidad de procedimientos y la de medir a todos por idéntico rasero, es un unitarismo que Castilla, por desgracia, desconoce. Por ello,
sin duda, el Gobierno que deja vocear a otros, que atiende a otras regiones, ha amordazado a Castilla y la ha desatendido. Más no siendo nuestros Ayuntamientos y Diputaciones provinciales la encarnación genuina del pueblo castellano, no esperemos aquella gallarda actitud de que alguien hablara en la Asamblea celebrada el mes pasado en Palencia, que sería realmente la digna protesta. Esperemos, eso sí, la ruina de la agricultura castellana.

¡Hegemónica, absorbente y desasimiladora castilla: entre los envites de los Gobiernos y los golpes de fraternidad periférica, concluirás, pobre de ti, en colonia... Marruecos peninsular!

miércoles, 30 de mayo de 2018

Impresión

por Elisa Bernis


(El Adelanto, diario político de Salamanca, 8 de junio de 1930, p. 12)

Sobre lo más bello y bajo lo más puro: sobre Castilla y bajo el cielo azul. Arte de color de oro y oro que enriquece en emoción: Salamanca.

La luz es siempre nueva. Nace cada día y su juventud brillante contrasta con el arte viejo de las piedras. Resbala sobre el gótico, se enrosca en el barroco y sua átomos más pequeños se introducen entre los adornos del plateresco. Se hace cuadrada al entrar en la Plaza y su color se vuelve más rosa en el Patio de las Escuelas.

Luz. Salamanca se deja acariciar positivamente y en sus piedras eternas lucen el arte y la historia.

Arte e historia. Paciente y latente.

Arte patente, desde que a lo lejos se definieron tres torres y una cúpula. La ciudad tiró entonces del auto y le atrajo hacia ella, haciéndole resbalar sobre la recta de la carretera.

Historia latente en ese arte arte. Ley del oro. El oro es arte y es historia.

Salamanca tiene un alma. Yo la he sentido.

El alma de Salamanca tiene un alma. Yo la he sentido.

El alma de Salamanca es Castilla, es el cielo, es el arte, es la historia y es la luz.

Y es un alma grande y bella, que la llena todo proyectándose desde los edificios sobre las calles y las plazas.

Yo quiero a Castilla. Pienso en ella, no encuentro nada mejor. Y Salamanca es Salamanca, además de ser Castilla.

Está hoy el día tan claro, que un poco del espíritu suyo llega directamente hasta mí.

Madrid-junio de 1930.

viernes, 11 de mayo de 2018

En los lugares cervantinos


Para Don Santiago Camarasa

Por Leoncio Martín

(El Adelanto, diario político de Salamanca, 2 de junio de 1932, p. 3)

En efecto, señor Camarasa este pueblo manchego que se llama Madridejos, y cuya catalogación provincial ignoran hasta algunos autores de Geografías, no ha celebrado el día de Cervantes: lo está celebrando todo el año, y la memorable fecha universitaria ha coincidido con una brillante semana infantil, organizada bajo los auspicios de un buen alcalde socialista (don Alejandro Merino), y con la entusiástica cooperación del profesorado del Instituto y de los maestros nacionales. ¿Qué mejor homenaje, que mayor devoción al 
Ilustre Manco que el despertar en estos manchegos la apetencia de cultura para que puedan comprender más tarde el valor simbólico de los dos héroes cervantinos? Por aquí anduvieron; quizá hicieron escala en este pueblo que dista de Consuegra seis kilómetros,distancia que hoy acorta el magnífico edificio destinado a Instituto y que se asienta al extremo de esta villa, mirando a la polvorienta carretera y a los campos verdes que hoy, desde el magnífico torreón del edificio docente, parecen un mar herbáceo,
en cuyo fondo y como fauna pelégica habita el grillo, entonando su monorrítmico cri, cri. Desde aquí sedivisan, salpicados en la extensa llanura que tienen su límite enfrente con sierras comunales, los cuadriláteros dedicados al cultivo del azafrán y que en la segunda quincena de octubre presentan su color morado, como si fuesen el producto de un beso azul de este cielo castellano a las amapolas rojas que hoy se cobijan en los trigales exuberantes. Desde aquí también se divisan los típicos molinos de la fotografía que ilustraba su bello artículo, molinos madridejenses y no consaburenses, como se viene diciendo en la prensa erróneamente, y que yo he visitado con verdera emoción. Cerca del cementerio, no muy lejos de la carretera de Andalucía.

Estas gentes rústicas, a las que durante una gran parte del año le servimos el pan espiritual de la cultura, pan que no está falto de peso ni adulterado, reverencian ciertamente al "gran loco"; difícilmente podríamos hablarles en nuestras conferencias sin sacar a colación algún refrán de Sancho Panza o alguna hazaña de don
Alonso.

Es cierto, respetable señor Camarasa, que todos los días y a todas las horas las horas, estos manchegos, con quienes convivo hace tres años, viven en constante veneración el día de Cervantes. Yo quisiera que mis paisanos salmantinos viviesen en constante reverencia el día de Gabriel y Galán, que paseó por estos campos charros sin escudero y creó otro tipo inmortal: "El Alma".

¡Si viera usted con qué pena escuché anoche desde Unión Radio una canción salmantina, cantada por la Coral Vallisoletana! Me acordaba de nuestros Coros Charros, de don Dámaso Ledesma, de don Cándido Rodríguez Pinilla,de don Bernardo García Bernalt, y lamentaba que no estuviéramos en mi tierra en constante veneración por lo que es muy nuestro.

sábado, 29 de julio de 2017

Un libro de Julián Torresano

Por Ángel Dotor

(Argamasilla de Alba, 1898-1986)

(Adelanto: diario político de Salamanca, año 48, número 14871, 13 de octubre de 1932) 

La bibliografía de espíritu e intención genuinamente castellanistas enriquécese hoy con la interesante monografía titulada “Apuntes para la Historia de Fresno de Cantespino”, por el gran escritor Julián Torresano, que acaba de salir de las prensas de "El Adelantado de Segovia". El articulista se complace en señalar su aparición, subrayando, aunque concisamente, el significado y mérito de tal obrita, cosa para él inexcusable dado lo dilecto del tema y su simpatía devota hacia el autor.

El tópico referente al desconocimiento que se tiene del sentido vital del alma española, del proceso histórico de la misma y obligadas directrices en el decurso del tiempo, manifestándose patente, en nuestro sentir,suscitado por la lectura de libros como el del señor Torresano. Subsiste, desgraciadamente, esa supina ignorancia acerca de lo que es y representa el pueblecito provinciano, sustrato del alma de la raza, y subsiste no sólo en el aspecto concretamente histórico, monumental o artístico, de costumbrismo, etc., sino en el otro, no menos amplio y representativo, que podríamos llamar concretamente sociológico,
de evocación de formas de la vida pretérita, perfectamente encajadas en resultantes del Derecho. En España se ha llegado, efectivamente, a olvidar tanto en este orden, que para los pocos que hoy muestran sincera curiosidad adentrándose en el estudio integral del pasado, el acontecimiento de la realidad del mismo constituye verdadera revelación. Esto en cuanto respecta al país y la raza en general, pues polarizando el leimotivo a Castilla, núcleo y solera de los mismos, nuestra apreciación resulta más concluyente toda vía.

La tan decantada renovación que opérase en el mundo, renovación a la que no se sustrae España, a juzgar por los radicales cambios en su organización colectiva, tiende, según proclaman tantos los cerebros dirigentes como sus ilusionados turiferarios, a elevar el nivel de cultura de la masa, haciéndola entrar en una era de indudable progreso mediante el desarrollo de las teorías democráticas. La sensación que ofrece el actual alborozo con que un sector tan considerable del pueblo español emprenda la que se tiene por nueva era reconstructiva, esta de no haberse tenido hasta ahora el concepto de verdaderas instituciones, y eso prueba paulatinamente ese desconocimiento de lo que fue y es en parte todavía Castilla, cuya vida pretérita -con sus Comunidades, con sus otras organizaciones comarcales, con su ejemplaridad de costumbres, etc.- constituyó un modelo de esa armonía de clases, de esas libertades tan ansiadas, las cuales allí subsisten en parte y cuya pujante supervivencia debería alumbrarse nuevamente, fomentándolas, con la convicción de que no resultarían anacrónicas, adunadas a los avances discursivos de la época.


Pero nos vamos apartando del comentario concreto “Apuntes para la Historia de Fresno de Cantespino”, monografía admirable tanto por su modo original como su autor sintetiza dentro de su reducido marco verbal cuando el pintoresco pueblo castellano evoca de su pasado y ofrece en su presente digno de ser narrado, como por su amenidad e interés en el orden puramente literario.

Julián de Torresano, destacado escritor que con tan meritísimas campañas sostiene en el libro y en la prensa el gonfalón del renacimiento castellano, propugnado porque se reconozca el valor insuperable de la región genitora como verdadera "alma mater" de la raza, ha conseguido en pocos años destacar su personalidad demostrando poseer valioso temperamento que le hace figurar hoy como uno de los más esforzados y meritísimos paladines del Castellanismo. Su manera, su estilo peculiares rebosan preparación y honradez profesional, pues no hay ninguno de sus escritos en el que no se manifieste haber precedido a la redacción del mismo un hondo y reposado análisis del tema, por virtud del cual los juicios y las apreciaciones que proclama con firmeza rotunda resultan tan certeros. Concretamente, en las cuestiones regionales es una de las contadas figuras que hoy día destacan, empero su juventud, en la cruzada exaltadora del sueño genitor de la nacionalidad y del verbo hispánicos, tan necesitado de comprensión amorosa hacia su significado y destino.

Hasta aquí, Torresano nos ha venido ofreciendo trabajos de varia índole, que se acreditan unos como cronista ameno, otros cual crítico jugoso y los más como sociólogo docto. No es de extrañar, pues, que en uno nuevo, como este que nos ocupa, haya sabido aliar tan admirablemente esos diversos aspectos y cualidades. "Apuntes para la Historia de Fresno de Cantespino" no ofrece, con efecto, todas las sugestiones que caben exigir en la exposición del asunto. La reconstrucción del pasado brillante del vetusto lugar se ha trazado, si bien siguiendo riguroso método cronológico, sólo por momentos a la luz de testimonios fidedignos, ofreciendo, en otros constitutivos de verdaderas lagunas históricas, aquel resultado posible de lograr únicamente a quien se halla compenetrado con el ambiente, posee gran cultura y se consagra tanto a considerar el valor del documento y la tradición como a apoyarse en reposadas deducciones. Dada la oscuridad de los orígenes fundacionales, y aun de grandes periodos remotos del pueblo segoviano de referencia, otrora Corte de Castilla por algunos años, un historiador erudito como Torresano ha de sentar apreciaciones originales, basadas en esa serena y entusiasta labor depuradora de que hemos hecho mención. Concretamente cabría citar varias muy interesantes, que contradicen juicios vertidos por sesudos varones de fama generalmente basada en el convencionalismo, tan corriente en España, apreciaciones como son las relativas al verdadero hombre de Cantespino; al verdadero emplazamiento de la célebre ciudad romana de "Clunia"; a famosas contiendas seculares libradas en su campo, etc., etc., en todas las cuales resplandece la gran limpidez hermenéutica peculiar de este escritor.

Un gran tributo patriótico, cultural y castellanista, en suma, es el que representa el nuevo libro de Julián de Torresano, verdadero modelo de esa bibliografía de vulgarización histórico-descriptivaque tanto se debiera intensificar, como fundamento no ya sólo de la necesaria corriente turística a infinidad de lugares poseedores de valioso patrimonio ancestral, sino del prístino concepto del patriotismo, o sea del amor al propio solar, que nunca tendrá realización efectiva sin basarse en el amplio, en el verdadero conocimiento del mismo.

Igual que la región norteña de Castilla la Vieja y la meridional o Mancha, la Alcarria, de los declives suaves y la riqueza de los solícitos insectos cuya producción de néctar es émula de la que la que criaba Himeto. Y también la selva de Cuenca, inmensa un día, atravesada por el manso Júcar, con sus millones de seculares pinos.