Castilla, un resurgimiento material necesario

Por un castellanismo contra la Agenda 2030

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" (T. A. Edison).
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viernes, 26 de octubre de 2018

¿Y el Estatuto de Castilla?

Por Juan de Torezano

(El Adelanto (Salamanca), 21 de julio de 1931, p. 3)



Todas las regiones españolas han reivindicado su personalidad, han redactado sus proyectos de Estatuto y, a estas horas, trabajan ahincadamente para verlos hechos realidad.



La cuestión es, en efecto, única. Quien no haga valer ante las Cortes Constituyentes, en esta hora de revisión, sus derechos
históricos y peculiares, sus intereses de raza y de geografía, sus libertades particulares y sus hechos diferenciales, será porque no los tenga o porque no los merezca.

Una constitución no se hace todas las semanas; un estudio jurídico no se estructura todos los días. Si alguien pierde tan oportuno momento, habrá de quedarse durante mucho tiempo, tal vez para siempre, condenado a la esclavitud y silencio.

Y me estoy temiendo que ese alguien sea la Cenicienta eterna: Castilla.

Mientras España ha sido una entidad homogénea, una persona jurídica unitaria e indisoluble, bien estaba el que los castellanos sacrificásemos nuestros hechos diferenciales por la armonía común.

Pero ya se ha visto demasiado que cuatro siglos de centralismo no han bastado para borrar los particularismos regionales, ni siquiera para atenuarlos. El sacrificio de Castilla entregando su personalidad ética e histórica para ser fundida en el crisol
de la España unitaria, sobre ser estéril; ha sido desagradecido. Nuestra nacionalidad, la más fuerte antes de la unión, la más diluida de la actualidad, la hemos perdido a cambio de un rencor de nuestros consocios, de una acusación injusta de opresión.

He aquí a Castilla pobre, y a los demás países españoles, ricos. He ahí a todos redactando su pliego de cargos y a Castilla muda e indecisa, dispuesta tan solo a escuchar y callar.

¿Qué hemos ido ganando ganando en la larga era del centralismo? Nada.

¿Qué sacaremos de la próxima estructura federal? De seguir en nuestra apatía, no obtendremos otra cosa que el diploma de vencido,
el papel del tirano caído, a quien no se agradece la libertad que otorga, pues que la entrega por la fuerza.

Y la verdad es muy otra, Castilla es el único ejemplo en la tierra de la nacionalidad que se entrega espontáneamente para fundirse
con otras menos potentes que ella. Castilla es la única nación descubridora y conquistadora de mundos que, lejos de imponer sus 
ambiciones imperialistas, se abandona, se borra, se autoexcluye para intentar la creación de un algo grande y superior así misma. Si
la genialidad política de Castilla no hubiese concebido el quijotesco disparate de suicidio para dar vida al mito de la nación 
centralizada, si hubiera procedido con el imperialismo vulgar de las demás naciones vencedoras de la historia, a estas horas no 
redactarían sus estatutos las regiones que fueron antaño más o menos libres, porque a estas horas, en el solar de España, no habría más 
edificio que Castilla.

¿Cuáles son las causas? ¿Incapacidad? ¿Inferioridad? No, Castilla es víctima de su misma grandeza. Tan alto soñó, que creyó poder 
sustraerse a las leyes perpetuas de la historia humana. Pensó que la sería factible sobreponerse al dictado de "dominar o ser dominados". Supuso a los demás tan altruistas como ella e imaginó que del sacrificio de todos en abdicar de lo suyo iba a alumbrarse un conjunto soberano de protección nacional.

Y al desvanecerse el sublime error, no tiene Castilla, a pesar de sus muchos intelectuales, una intelectualidad castellana, genuina, 
que redacte su estatuto, que haga revivir sus derechos históricos, que sepa reclamar sus libertades tradicionales.

Mientras de todos los extremos de la península surgen las demandas de derechos y las afirmaciones particularistas, los partidos centralistas siguen enviando a las provincias de Castilla sus candidatos cuneros y nuestros periódicos sigan explotando (todavía) 
la nota unitaria y del llamado interés general.

Los instantes apremian, el tiempo vuela y dentro de unas semanas la gran Asamblea discutirá los derechos de todos los pueblos 
hispanos.

Es preciso que discutan los nuestros igualmente, pero no de un modo general, sino esencial.

Quisiera tener una autoridad de que, por desgracia, carezco, para encararme con todos los intelectuales de Castilla y gritarles
el apóstrofe sublime de Castelar:

-¡Levantáos, esclavos, que tenéis Patria! 

La Diputación y los ayuntamientos de la provincia


(Diario de Burgos, 23 de mayo de 1931, p. 2)


En la última sesión celebrada por la Diputación Provincial, se dio cuenta de un escrito del alcalde de La Horra pidiendo a la Corporación que convoque una asamblea de muncipios burgaleses para estudiar y resolver lo que proceda con respecto al proyecto de estructuración federal de España.

En tal sentimiento están inspiradas dos cartas que el mismo día publicábamos en estas columnas, de los alcaldes deVillovela de Esgueva y Villafruela.

A continuación insertamos copia de la solicitud del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra abundando en las mismas apreciaciones. A ésta seguirán otras.

Es de sumo interés y merece especial atención este despertar de los pueblos ante el problema nacional, cuando hasta ahora las masas rurales han vivido al margen de tales cuestiones. 

Sin embargo, la Comisión gestora de nuestra Diputación no lo ha comprendido así, considerando prematuro este asunto, toda vez que corresponde a las Cortes fijar la estructuración de España.

Indudablemente se trata de una confusíón, pues no queremos creer que nuestros diputados tengan la vista tan apartada de los anhelos y de la trascendencia de los momentos actuales.

En todas las provincias se nota el natural movimiento precursor de la lucha que se avecina. Cada una se preocupa de buscar la postura que debe adoptar para no resultar arrollada en el marco que mejor encaje. Sólo faltan dos meses escasos para que el debate del que puede resultar la ruina de unas comarcas y el florecimiento de otras, se desarrolle en toda su amplitud.

Y en estas circunstancias nuestra Diputación se encoge de hombros se desentiende del problema y cree que es prematuro tratar de él. Cree que son las Cortes las que deben decidir de nuestro porvenir, sin la menor intervención nuestra. Y esto cuando Cataluña se dispone a redactar el estatuto del estado catalán y otro tanto hacen Galicia, las Vascongadas, Navarra, Valencia y otras.

Repetimos que no creemos en una ofuscación semejante y que indudablemente se trata de un error que los mismos diputados se apresurarían a deshacer.

Burgos debe en esta hora crítica, estudiar lo que más conviene y después de bien definida su actitud y sus aspiraciones, buscar el contacto con las provincias hermanas para establecer el acuerdo.

Pero al decir Burgos no nos referimos a la capital, sino a la provincia, pues de sus intereses se trata y la más elemental idea democrática, exige tener en cuenta la opinión de los ayuntamientos especialmente cuando de ellos parte la iniciación.

Esto hace la Diputación de Navarra, la de Logroño, la de Valladolid, por no citar más que las próximas, y esto debe hacer la de Burgos y seguramente lo hará en cuanto a sus manos lleguen las instancias anunciadas de los pueblos.

Es una obligación que no puede delegar pues su responsabilidad sería inmensa si por omisión resultase nuestra provincia arrollada y su porvenir destruido. Puede perdonarse un error, pero no una deserción.

Seguramente son inútiles estas excitaciones y en el ánimo de los diputados está el abordar este magno problema en toda su extensión.

Por el Ayuntamiento de Palacios de la Sierra, ha sido dirigida la siguiente instancia: 

"Excmo. Sr. Presidente de la Diputación Provincial de Burgos.

Excmo. Señor:

El que suscribe, alcalde presidente del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra, en nombre y representación del mismo, ante V.E. respetuosamente como mejor proceda expone:

Hace muchísimos años que entre la región catalana y el Gobierno español constituido, ha existido una tirantez de relaciones de la que siempre pagó los vidrios rotos la desdichada Castilla: aquélla 
interesada porque se resolviera el pleito de su autonomía que constantemente solicitaba; el Gobierno Central sin salir de su vida rutinaria, sacrificando quizá todo el comercio del resto de la Nación para contentar en parte a los catalanes que amenazaban con independizarse, así las cosas hasta que la corrompida y carcomida Monarquía ha sucumbido.

Los intereses de Castilla no son iguales que los de otras regiones y menos que los de Cataluña, y con la República ha llegado el momento de trazar la forma en que ha de regirse ésta. Por otra parte vemos 
la República de los Estados Unidos y la de Suiza, en que cada Estado y cada Cantón, no sólo son distintos sus intereses, sino sus costumbres, su religión y en la última, inclusive su idioma, y a pesar de todo ello con el sistema de República Federal en conjunto y los Estados o Cantones soberanos e independientes entre sí, en el que cada uno tiene sus limitaciones que se ha impuesto a su favor y en beneficio de la comunidad gozan de una independencia modelo de democracia. Este alcalde rural, basado en estos modelos y toscos argumentos, con fecha 16 de mayo actual, entre otros acuerdos, ha tomado un particular que dice:


"Hace presente el señor alcalde a sus compañeros la hora histórica que hoy atraviesa España, que aun cuando felizmente la República ha dado el paso gigantesco que anhelaban la mayoría de los españoles, hasta que las Cortes constituyentes digan la última palabra sobre la forma de en que ha de regirse dicha República, y teniendo en cuenta lo ha hech la región catalana, que adelantándose a las demás regiones se le ha concedido la autonomía federal, sería muy conveniente que nuestra región se ponga alerta para la defensa de sus intereses.

Quedan enterados y acuerdan que teniendo en cuenta las atinadas razones expuestas por el señor alcalde, que por dicha autoridad , se eleve respetuosa instancia a la Excma. Diputación para que convoque a una asamblea de municipios burgaleses y aún más factible a toda la región castellana, para regular la autonomía federativa de Castilla, que por derecho se nos debe conceder.

En méritos de todo lo expuesto no dudo que V.E. con su elevado criterio, sabrá interpretar mejor las necesidades y aspiraciones que a Castilla corresponden.

Viva V.E. muchos años.

Palacios de la Sierra a 19 de mayo de 1931.- El alcalde, Pedro Simón.- P.S.M., el secretario, Tomás Medrano."

sábado, 16 de junio de 2018

¿Castilla, tendida al sol?

Por Feijoo y Torres


(La Calle, revista gráfica de las izquierdas (Barcelona), 17 de julio de 1931, p. 6)



Entonces -1924, primer trimestre- no era Castilla solamente lo que dormía en España. Era España entera. La mitad, un sueño histórico, hereditario. La otra mitad, dividida a su vez en dos grupos de durmientes: el primero de durmientes a la fuerza magnetizados por la voz eléctrica del dictador, que aún no se había hecho bastante machacón para dejar de ser sugestionante; el segundo grupo, de durmientes voluntarios, espontáneos; ciudadanos acostumbrados a no serlo, que en aquellas horas en que un solo hombre, un solo audaz, les hizo creer que venía a cambiarlo todo, de arriba abajo, se pusieron a ayudarle, comenzando por colorear al revés los versos de Manrique, exclamando: "cualquiera tiempo pasado fue peor" y concluyendo por tenderse tripa arriba en la llanura como el can, cuya más grande satisfacción está en sentir cómo su dueño le busca suavemente las cosquillas.



Y fue entonces cuando dos muchachos (poco más de veinticinco años 

cada uno), dos poetas, para más señas, pensaron en la manera de que
Castilla despertara. En realidad, era el monumento más oportuno para
pronunciar el "ahora hablo yo", que conservan siempre en el fondo
del alma los grandes silenciosos, o sea, los grandes perseguidos.


Aquellos dos muchachos se llamaban Ángel Lera de Isla y Florentino H. Girbal.



Pero no se trata de ellos.



Sino de aquello en que pudo haber consistido el despertar de Castilla.



Estos jóvenes, estos poetas, son castellanos. Y amaban a Castilla tanto como este otro poeta, Ventura Gassol, pueda amar a Cataluña.



Muchas veces, en nuestros pastos vespertinos (inevitabilidad provincial), por la Acera de San Francisco de Valladolid, hablábamos de castilla. Conveníamos en que el mal, todos los males de Castilla, radicaban en el exceso de amor a ella. Y es verdad hoy esto que decíamos ayer. Los castellanos, a fuerza de amar a Castilla, han dejado de amarla, porque su amor ha llegado más allá de los límites de un buen amor humano. Y la adoran. A consecuencia de esto, parece como si Castilla fuese un Dios. Y ya se sabe lo que trae consigo el ver a Dios donde está el ser humano. Los dioses tienen su historia terminada. No le quedan páginas en blanco. Los dioses, por otra parte, no necesitan comer. Se alimentan de incienso y de oraciones. Y he aquí con lo que los castellanos hemos dejado a Castilla medio muerta de hambre y con la historia a medias.



Cada vez que un catalán pedía una carretera, el castellano escribía un tópico en loor de su amada, indiscutible, pero excesivamente amada Castilla. O sea que, cada vez que un catalán a Cataluña, un castellano quemaba en loor del terruño unos granos de incienso.



Yo he observado, viviendo entre catalanes, que también ellos adoran a Cataluña; pero solamente a ciertas horas; el resto del día se limitan a amarla, es decir, a procurar por ella, en vez de cantar sus glorias. Cuando, por ejemplo, media docena de catalanes bailan sardanas en el Paralelo, es por ser sardanas y por ser en el Paralelo- que adoran a Cataluña.



Ahora bien; esto no lo hacen más que por la noche, un par de horas. Es una oración laica (o no laica, en ocasiones) que elevan a Cataluña, después de haber invertido en obrar el día En símil, el símbolo, Castilla ha gastado su tiempo al revés; casi todo el día, en ensalzar su gloria, y solo un poquito en mirar hacia adentro.



También, en aquellos paseos vespertinos, hablábamos del exceso de maternidad de nuestra Castilla. Galicia habrá surtido a América de hombres, de brazos, de corazones; pero Castilla ha surtido al mundo. Castilla ha sido madre para todos, para hijos y para hermanos; para éstos, como hermana mayor, que hace de madre cuando la madre ha mmuerto. Esto es amor; pero el amor no ha de comenzar fuera de nosotros mismos; hay leyes biológicas de donde ha saludo un refrán -porque los refranes no son otra cosa que "órganos" creados por la "función"- que dice que la caridad empieza por uno mismo.



Ciertamente. Y todo lo que no sea esto, o es suicidio o es inconsciencia, que, a su vez, es casi siempre una de las muchas formas del suicidio.



En definitiva (pensábamos entonces y pienso ahora), Castilla ha interrumpido su historia un día en que, extenuada, se halló sin fuerzas para seguir escribiéndola. Y ya no volvió a tomar la pluma, porque las fuerzas que le iban renaciendo, íbalas agotando en leer lo escrito una y otra vez, porque le parecía -y lo es en realidad-

hermoso. Así, lo que primero eran lecciones de hsitoria civil, acabaron por ser algo así como lecciones de historia sagrada, que sirven para rezar, pero no sirven para vivir.


Todo esto, mis dos amigos quisieron decirlo en público.



A poco, los dos nombres aparecían en los periódicos, como de los iniciadores de una idea inspirada en el anhelo castellano de resurgimiento.



La iniciativa consistía en la implantación de "El día de Castilla". Lera de Isla y Girbal habían concebido una cosa buena. Conmemorar cada año la fecha en que Padilla, Bravo y Maldonado dieron su sangre por las libertades castellanas. Pero no se iba a tratar de un día solo. Esta fecha gloriosa y casi olvidada tendría, en fechas anteriores y posteriores sus prolegómenos y su epílogo. Y esos varios días de castellanismo en acción significaban muchas cosas; significaban industria y comercio; arte y turismo; historia y poesía; poesía recia (castellana)...; significaban, pues, unos días al año de riqueza y de cultura.



¿Qué sucedió? 



Pues sucedió que sus iniciadores eran lo que se ha dicho: dos muchachos ¡y poetas! Y las gentes serias, a cuya clase, por una de tantas inexplicables ironías del proceso humano, pertenecen siempre los que organizan fiestas, se miraron unos a otros, acariciándose las barbas y prorrumpieron en un ¡bah! unánime, que pareció el más 

fiel eco de un ronquido en el Senado, en aquellos tiempos en que ya no se iba al Senado a dormir, no por otra cosa, sino porque no se iba.


Ahora bien; si aquellas gentes; serias no hubieran pronunciado aquel ¡bah!, "El Día de Castilla" tampoco se habría celebrado por las mismas razones (sinrazones) por las que Bilbao dejó de conmemorar los fueros, Cataluña de izar la bandera barrada y Valencia de pasear la señera.



Pero yo recuerdo la iniciativa de mis amigos, precisamente, por eso; porque vivimos días nuevos en que Bilbao, Cataluña y Valencia, desaparecido el mar revuelto de las recientes ignonimias, vuelven a acercarse a las rocas, trepando a las cúspides, para atalayar su futuro, sirviendo a la perspectiva de puntos de enlace entre "mañana" y "ayer". Galicia no les va a la zaga. Andalucía palpita, se retuerce, se estremece en generosos estremecimientos, como madre próxima a parir.



Entretanto, Castilla no grita; bien es verdad que no ha gritado nunca, porque la voz de Castilla no da estridencias, lo mismo que su suelo. Pero, ¿tampoco habla?



Yo no quiero creer que tengan razón los que hablan de una Castilla tendida al sol; es más: yo sé que no la tienen.



Pero en estas horas, eminentemente laicas, hemos de hacerlo sin oraciones, sin quemar incienso; hemos de hacerlo pidiendo la autonomía de Castilla y ofreciendo el Estatuto de Castilla.



¿Que no está capacitada políticamente, administrativamente? Castilla es rica, con la riqueza que no se lleva de un lado para otro. Unos altos hornos producen donde se instalen, una fábrica de paños también. Lo que no se puede llevar a Vizcaya ni a Cataluña son los campos fértiles de Castilla, que son la riqueza de Castilla. Castilla, además, está capacitada políticamente. Sobre esto, nada tengo que decir.



No; Castilla no está tendida al sol; puede que esté tendida, pero es para trabajar su tierra. Y ha llegado la hora en que el cavador se endereza, seca el sudor de su frente y mira al sol, para ver cuánto le falta de su cotidiano cautiverio.

jueves, 3 de mayo de 2018

Ateneo Popular, una conferencia

(Diario de Burgos, 23 de marzo de 1931, p. 2)


Conforme teníamos anunciado, se celebró ayer en el Teatro Principal la conferencia de don Gregorio Fernández Díez, que versó sobre el interesantetema "Castilla ante la libertad y la libertad de Castilla".


Desde antes de la hora señalada, las localidades del Teatro estaban totalmente ocupadas, viéndose a muchas personas que, por no encontrar asiento, materialmente se amontonaban en los palcos.

Vimos en la sala a contadas señoras, siendo también de notar que la mayor parte de los concurrentes, eran jóvenes.

Presidió el acto el culto e infatigable secretario del Ateneo Popular, don Luis Sáiz Barrón, encargado también de presentar al 
conferenciante.

Nos habló de la personalidad del señor Fernández Díez, desdoblándola afinadamente en dos aspectos: el de meditación serena, reposada
y reflexiva que le hace aparecer como hombre de problemas concretos y el de luchador incansable en la defensa de Castilla.

Agradece en nombre del Ateneo, la colaboración de Fernández Díez y termina diciendo que con la disertación del conferenciante se 
inaugura un curso de conferencias que por diversas causas no ha podido celebrarse antes.

Las breves y atinadas frases del señor Sáiz Barrón, fueron largamente ovacionadas.

Empieza el señor Fernández Díez lamentando la indiferencia política y cultural que se siente en Castilla, afirmando que en estas
horas solemnes no hay más remedio que hacer política.

Lee su conferencia que se divide en las siguientes partes: "La libertad de Castilla", "La tradición liberal de Castilla", "El deber de Castilla en estos momentos históricos", y "Castilla y su libertad colectiva".

En cuanto al primer punto, dice que la Libertad de todos los ciudadanos, restringe la Libertad individual que debe ser tolerante y respetuosa.

Recuerda los tiempos en que se daban vivas a las cadenas, diciendo que aquella democracia no era Libertad.

Fustiga las dictaduras y sus procedimientos añadiendo que las masas no se indisciplinan por el capricho sino cuando las leyes no obligan por igual a todos.

Refiriéndose a éstas y su cumplimiento, cree que solamente es legal aquello que sale del Parlamento cuando éste es un fiel reflejo de la 
voluntad nacional.

Hace un recorrido histórico remontándose a los tiempos de Luis XVI, sacando la consecuencia de que nunca los Reyes tuvieron mucha prisa 
reunir las Cortes.

Cita la toma de La Bastilla, comparándola con las cárceles de hoy que están llenas de personas que no han cometido otro delito que 
soñar con una nueva estructuración para España.

Habla luego de "La tradición liberal de Castilla", mostrándonos, durante toda la Edad Media, como inspiradora de las leyes democráticas que dictaba a todos los pueblos de Europa.

Menciona a los jueces de Castilla, Laín Calvo y Nuño Rasura, que administraban justicia separando cuidadosamente lo civil de lo militar, recordando después que, la Monarquía en aquellos tiempos era electiva, deduciendo que puede considerarse a Castilla, en sus comienzos, como una verdadera República.

Lee unos párrafos de Joaquín Costa ensalzando al Cid Campeador y se ocupa de las primitivas Cortes de León, en donde se hace concurrir
el elemento popular, y en las Cortes de Castilla luego, que tenían facultad para firmar la paz, en las contiendas.

Afirma que los pueblos no son patrimonio de los Reyes y se extiende en consideraciones para mostrarnos la Castilla de entonces y la 
soñada por los Comuneros que contrasta con la de hoy -dice- puesto que consiente se lleven a sus hombres a Marruecos; que permite
estén sin liquidar las responsabilidades; que autoriza las maniobras de los ministros de Hacienda al sacar de España millones de oro 
y ve impasible cómo se dedican lápidas a los que nos avasallan mientras olvida a los héroes de la rota de Villalar. (Gran ovación).

Entra en el tercer punto de su conferencia, presentándonos a Castilla como dominadora de sí misma, invitando a todos a reconstruirla política y económicamente, para lo cual es imprescindible olvidar y desechar para siempre a los antiguos pasados, liberal o conservador, que venían a ser la misma cosa.

Compara a Castilla con Prusia, pero dice que, mientras en Prusia tienen una voluntad gigantesca, lo gigantesco en nosotros es la 
indiferencia.

Habla por último de "Castilla y su Libertad colectiva", censurando con dureza a Cambó, con frases de Maura y Ortega y Gasset.

Recuerda el viaje del Rey y Berenguer a Cataluña, preparado por ésta para pedir su autonomía y la actual reunión en Barcelonade de las Diputaciones de España para confeccionar un nuevo Estatuto provincial.

Debemos buscar -continúa- una constitución unitaria o federal pero huir de la que tenga un carácter mixto.

Se refiere de nuevo a los tiempos modernos y termina diciendo que donde no hay Libertad hay opresión y donde hay opresión
no hay justicia.

El señor Fernández Díez fue muy aplaudido.