Castilla, un resurgimiento material necesario

Por un castellanismo contra la Agenda 2030

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" (T. A. Edison).

viernes, 1 de marzo de 2019

El Estatuto de Castilla

(La Libertad (Madrid), nº 3845, 16 de julio de 1932, p. 8)

La minoría federal ha presentado al Ayuntamiento la siguiente proposición:

"Que se constituya una Comisión de concejales que inmediatamente estudie las peticiones que el Ayuntamiento, en nombre del pueblo de Madrid, ha de sostener cerca de las Cortes Constituyentes en lo referente a subvención de capitalidad, régimen de autonomía, Hacienda y cerca de los demás pueblos de Castilla promoción del estudio de un Estatuto castellano y posición más conveniente para
Madrid en este asunto, así como cuantos se relacionen con esta cuestión para la mejor defensa de los intereses y con el mayor respeto para las demás regiones españolas, con lo cual nuestro pueblo dará la mejor prueba de tradicional serenidad y su capacidad para resolver los problemas"
.

martes, 26 de febrero de 2019

La fiesta de León y Castilla

(El Día de Palencia, defensor de los intereses de Castilla, nº 12727, 4 de julio de 1930 julio, p. 4)

Por unanimidad se aprobó la siguiente moción de don Santiago Calderón Martínez de Azcoitia:

"A la Comisión Municipal Permanente.- De cuanto se ha hecho para celebrar con actos de persurable y grato recuerdo, algún festejo que incluir en los programas que se vienen haciendo para las Ferias de Palencia, no es aventurado asegurar que la Feria Castellano-Leonesa ha sido la que ha llenado cumplidamente todas las exigencias, y que de ella se conserva la impresión que dejan aquellas cosas que íntimamente nos complacen, debido solamente, todo ello, al apoyo que este excelentísmo Ayuntamiento le prestó y al incondicional y eficaz concurso de la Prensa palentina, alma de aquella
fiesta.

Si ello, todo esto ya es bastante para que el Ayuntamiento de Palencia se sienta satisfecho por haber sido el iniciador de estos festejos -que tanta importancia pueden tener- hemos de reconocer que hay que ver en esas fiestas otra significación de más interés e importancia, y una mayor perduración. La exaltación regionalista que, a no dudarlo, nace y brota con pujanza en estos momentos en que las provincias comunes en sus afectos y en sus aspiraciones, se unan estrechamente y dan a conocer cuanto en ella significa el espíritu tradicional.

Debe, pues, a juicio del concejal que suscribe, intensificarse por todos los medios, ese saludable espíritu de amor a la región, base de todos los amores comúnmente sentidos, y para ello, los Municipios en primer término están obligados a que aquella labor no decaiga y por el contrario, logre mayor esplendor posible.

A estos afectos me permito proponer cuanto sigue:

El Ayuntamiento de Palencia se dirigirá a todos los de la región castellano-leonesa, interesándoles que en sus presupuestos consignen la cantidad que estimen conveniente para subvencionar todos los años la Fiesta Regional de León y Castilla.

Anualmente se celebrará esta Fiesta, poniéndose previamente de acuerdo los Ayuntamientos de los antiguos reinos de León y Castilla para formar el oportuno programa.

A ella concurrirán cuantas representaciones estimen oportuno aportar los respectivos Ayuntamientos.

La organización de esa Fiesta, fecha de la misma, etc. Correrá a cargo de aquellos Ayuntamientos, quienes con tiempo oportuno se ocuparán de reunir cuantos datos sean necesarios, para que la Fiesta Regional revista y tenga toda la importancia que la misma merece.

No obstante, la Comisión resolverá lo que estime más oportuno.

domingo, 24 de febrero de 2019

Mauricio García Isidro

Por Mauricio García Isidro

(1891-Madrid, 1984) 

(El Adelanto, diario político de Salamanca, 19 de mayo de 1936, p. 1)

 
"Castilla y León, a estos efectos, es una sola región con idénticos problemas y exactas características y no existe nada que nos haga encerrar en el hermetismo de las tres provincias, León, Zamora y Salamanca. Puede extenderse la base del Estatuto a un territorio integrado por más, incluyendo a Santander, salida al mar de Castilla, donde se puede crear el puerto franco, que evite la tenebrosa actuación del homólogo barcelonés y nos dé la zona textil de Cabezón de la Sal, condenada a muerte en plena juventud, por la prepotente influencia catalana, cegadora de toda competencia peligrosa para su industria depauperada por el abandono y la crisis que tanto la ha hecho retroceder ...".

sábado, 23 de febrero de 2019

Bloque Regionalista Castellano

(Eco del Tormes (El Barco de Ávila), 13 de enero de 1918, p. 3)

El martes tuvo lugar en Arévalo el anunciado mitin, que las Juntas locales constituidas celebraron los elementos organizadores del Bloque Regionalista, atento a los intereses de la tierra y que tremola la bandera de la autonomía municipal, el mejoramiento de las haciendas locales, política agraria, ganadera e hidráulica, consecueción de vías de comunicación y fáciles transportes y aranceles beneficiosos para la agricultura.

Nos dicen de la vecina ciudad que todos los pueblos comarcanos se reciben noticias dando cuenta del gran entusiasmo reinante con motivo de este acontecimiento y en Arévalo todas las impresiones convienen en que el acto ha sido importante.

Los oradores muy aplaudidos y Basilio Álvarez el querido maestro de "El Parlamentario" recibido con entusiasmo y ovaciones.

jueves, 21 de febrero de 2019

Movimiento político

(El Liberal (León), 17 de julio de 1881, p. 2)

El Independiente Zamorano, ocupándose del manifiesto aprobado en las reuniones de la gran manifestación proteccionista del día 26 de junio, escribe las siguientes líneas:

"Por lo mucho que interesa a todos, y especialmente a las provincias de Castilla, insertamos a continuación el gran manifiesto que al país dirige el Fomento de la Producción Española.

Llamamos a la atención de nuestros lectores, y cuerpo electoral de la provincia, para que fijandose en el espíritu a que aquel obedece,
no sean sorprendidos incluso los derechos que les corresponden.

Ha llegado la hora de pensar y obrar seriemente sobre el porvenir de Castilla: si Cataluña necesita de la justa protección de su industria, Castilla no necesita menos para la suya, para sus granos y caldos, así que la unión se hace indispensable por la igualdad de intereses. Hoy estamos a tiempo de evitar males, y como mañana seria tarde preciso es que, los electores y las influencias del país se
preparen a la lucha con patriotismo y con el interés que cuestión tan vitual en sí mismo entraña".

Con razón dice nuestro colega la Gaceta de Cataluña:

"Ya no se bastará a El Liberal hablar de catalanismo.

El castellanismo entra en juego."

martes, 19 de febrero de 2019

Por Castilla y para Castilla

Por Gregorio Fernández Díez

(El Norte de Castilla, nº 33414, 1 de abril de 1932)

Años atrás, figuró mi modesta firma en estas columnas acogedoras y expansivas de EL NORTE DE CASTILLA; mas, ahora, al volver de nuevo a reemprender mi tarea, prometo una colaboración continuada en el propósito, ordenada en los temas, recta en la trayectoria, fija en la orientación, pertinaz y concreta en la tarea y en el deber de contribuir a explorar a Castilla, estudiándola, enalteciendo sus virtudes, exponiendo en blanda crítica los defectos de su raza, analizando valores, señalando sus derechos colectivos, defendiendo sus intereses morales y económicos regionales, tratando, en resumen, de infiltrar poco a poco, en el corazón reseco de sus hijos, el espíritu de estimación hacia esta tierra, que apacible o adusta, rica o pobre, tenemos los castellanos el deber de amarla porque al fin es nuestra bendita cuna. 

Pero, yo adelanto, que no soy literato, ni artista, ni historiador, bien que la literatura, el arte y la historia de Castilla me sean conocidas lo suficiente para enjuiciar su alta significación; y así, procuraré seguir otros derroteros menos trillados y más eficientes al decidido propósito que me anima, de expoliar la indiferencia, sacudir la pereza, desvanecer el pesimismo, fortalecer convencimientos, alumbrar ideas, despertar confianzas e infundir alientos a este pueblo castellano de mis cariños, que, como colectividad puede y debe proseguir su camino... 

¿Será esta la hora nueva de Castilla? Sin afirmarlo concretamente, séame permitido, si en verdad son estos momentos de revisión de valores, de enmendar errores, de zanjar diferencias, de saldar deudas, de rectificar orientaciones y en suma, de cancelar el pasado - séame permitido, repito - manifestar que, acaso, mejor oportunidad para reemprender la marcha, no se le depare nunca más. Así, como así, la voluntad nacional en digna y ejemplar conducta ha sellado el capítulo fatal y doloroso de la historia de nuestra decadencia, que empezara coincidentemente al terminar el primero de los Austrias con las libertades de Castilla, en los campos de Villalar en día en que por cierto, al decir de un gran tribuno, hasta el cielo lloró tanta desgracia. 

Castilla era entonces una nación gloriosa. Hoy no es sino una región humilde, menos pobre de lo que parece, pero al fin decaída; una tierra olvidada por sus propios hijos, menospreciada por extrañas gentes, desatendida por sus políticos, incomprendida por los que con afectada jactancia se apellidan a sí mismos intelectuales españoles, postergada por los gobiernos, antes como ahora, ayer y hoy lo mismo, bajo el yugo del viejo régimen que bajo el mandato del régimen novísimo. Y, sin embargo, esta bien amada tierra resiste todos los embates, como una añosa encina... Y subsiste gracias al sin igual esfuerzo de este buen labriego castellano que ara silencioso... Pero que no canta como pretendiera Gabriel y Galán. Y eso, eso, es lo que hay que intentar: que cante. Que cante el gañán, que cante el pueblo, en la aldea y en la ciudad, que cante nuestro pueblo, bajo la bóveda de este cielo azul y despejado de Castilla, puro y sereno como el alma de su raza tan generosa, tan limpia de ambiciones que por ello se entregó espontánea, autoexcluyéndose de toda ambición al intento creador de un algo grande y superior a sí misma: «España». 

¡Cantar, cantar! El canto es alegría siempre, como el canto de un orfeón es música, arte, solidaridad de sentimiento, armonía, actividad, cultura; el canto es en fin, optimismo y elevación espiritual. Y pueblo que eleve su espíritu, recobre su optimismo, que are y cante, hermanando el trabajo y la alegría, es pueblo que se salva, que se redime, que triunfa, que logra en resumen la significación propia y el respeto de los demás. Ahora bien, para que un pueblo tenga alegría y esté satisfecho de sí mismo tiene que tener «despensa», ¡tiene que tener repletas las trojes y llenas las cubas!, tiene que trabajar porque el trabajo engendra el bienestar, y para trabajar lo más práctico es esconder en el bargueño de la tradición familiar los viejos pergaminos por gloriosos que sean y mirar sin cobardía las realidades de la hora actual. 

No olvidemos el pasado y menos sus enseñanzas, mas intentemos enorgullecemos de nuestro presente al tiempo que sentarnos los cimientos de una Castilla mejor. De modo que digamos: basta de escalar los castros leoneses para contemplar desde ellos, la tierra llana y brava, teatro de jornadas históricas; basta de sumergirnos en la contemplación de los claustros de los monasterios esparcidos por todos los rincones de este país; basta de evocar esas rondas de castillos fronteros al padre Duero o que altivos se yerguen en las rojizas tierras segovianas. Y al doblar esas páginas de la historia reflexionemos y convengamos, en que, si la historia es la geografía del pasado, la geografía es la historia del presente y ésta nos dice con imperativa frialdad, que penetra hasta la propia médula y por contra agita el corazón: pueblo castellano, no eres potente ni siquiera fuerte porque has perdido tu propia estimación, porque inactivo no has extraído de las entrañas de la tierra la riqueza de tus minera les, ni sometido a tu arbitrio el agua de tus ríos convirtiéndola en energía, ni erigido chimeneas y decir chimeneas es decir fábricas, ni por último, administrado tu hacienda y tu casa. Lo que has hecho, por el contrario, es acabar con los rebaños celebérrimas de tus merinas; paralizar tus batanes, olvidando hasta las viejas industrias domésticas; lo que has hecho es arrasar tus bosques y destruyendo en lo material el heredado patrimonio destruir también en lo espiritual como consecuencia, la fe en tus propios destinos. Y como si eso fuera poco, en lugar de alentarte, Castilla mía, tienes que resignarte a que nadie te tienda la mano generosa y escuchar cómo el eco trae de la periferia una voz que dice: «No tendrás ferrocarriles ni te dejaremos asomarte al mar» y sufrir con entereza que ni en tu propio solar surja una voz autorizada y potente que llame a concejo a los intelectuales y políticos castellanos para decir a los unos: despertad a este pueblo y a los otros: defended intereses de esta región, exigiendo que los gobernantes escuchen los clamores de este país resignado y patriota y advirtiendo, a todos, que acaso Castilla necesite un Estatuto y una Asamblea. Mas todo esta es tan interesante, que bien vale la pena, lector, de que hagamos punto para continuar otro día.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Desde la altura


Por Andrés Torre Ruiz


(nació en Munilla, 1882)

(La Rioja, diario político, 6 de octubre de 1908, p. 1) 

He subido a la cumbre bien amada / y he pisado la nieve inmaculada / que besa el sol cuando despunta el día / con temblor palpitante,/ como un recién nacido besaría / la patriarcal melena de un gigante.

Aquí es donde las águilas veloces / cruzan el cielo con las alas combas,/ y son murmullo las airadas voces,/ y son susurro ls revueltas trombas.

Aquí en la altura se arrodilla el alma,/ y escucha el hombre con fervor contrito,/ el ritmo eterno, la implacable calma,/ y la sublime voz de lo infinito.

He subido a la cumbre./ El Padre Sol en el cenit se inflama,/ y son sus hebras de dorada lumbre / inmenso mar de creadora llama.

Cuando su luz desciende,/ pone un fulgor sobre las pardas rocas,/ y la tierra fecunda se abre y hiende / en grietas mil como anhelantes bocas.

En la falda del monte que se eleva,/ como un misal abierto / sobre el augusto altar de la llanura,/ corre por las encinas savia nueva,/ y hay un confuso temblador concierto / entre los pliegues de su sombra oscura. 

En cada verde rama florecida,/ todo nido es un cáliz milagroso,/ donde se obra el misterio prodigioso / y el amor se hace carne y se hace vida. / El monte guarda amor: en su penumbra / rompe la plenitud de tod germen,/ y el polvo de oro de la luz alumbra / secretas ansias que en los seres duermen. 

Cada tronco jugoso,/ cada insecto que vuela rumoroso,/ cada brote fecundo, cada extendida fibra,/ es la cuerda de un arpa donde vibra / el alma universal madre del mundo.

Desde las altas cumbres de la tierra / y desde la granítica y segura / cumbre del pensamiento,/ todo se modifica y transfigura:/ la muerte es la sombra que no aterra / todo luchar una armonía
encierra,/ y todo tiene vida y movimiento.

Ante mis mudos ojos asombrados, / las azules montañas se aparecen / como tropel de monstruos encantados / los verdes montes que en su falda crecen,/ son cámara fecunda y recatada,/ por el amor bendita,/ y la parda llanura dilatada,/ por los surcos cruzada,/ ¡es una frente inmensa que medita!

¡Hosca llanura de mi tierra hidalga! / ¡Solemne panteón de glorias viejas! / ¡Dejad que a su recuento el verso salga como un enjambre zumbador de abejas!

¡Ay! ¡Cuántas veces al morir la tarde,/ cuando la última luz palpita y arde / con rojizo fulgor de oro fundido,/ tu voz severa, paternal y augusta,/ ha puesto sus palabras en mi oído,/ y la fe de mi poder ha revivido / amplia, triunfante, juvenil, robusta!

Porque tú eres la cuna de los fuertes,/ y en tus canciones viertes / como una llamarada de consuelo,/ la contextura recia de tu suelo,/ el severo rumor de tus crepúsculos,/ y el callar de tus noches bien serenas...

¡Eres la madre de las almas buenas,/ de los hombres austeros todo músculos,/ y de las hembras arrogantes, plenas!

El torbellino de la lucha, atrajo / tu espíritu en pretéritas edades.

¡Hoy eres un inmenso Tiberiades / calmado por el Cristo del Trabajo!

¡Página que recuerda eterna gloria! / ¡Manantial de purísima belleza! / ¡Eres un yunque!¿Sobre ti la Historia / fundió 
el alma española en una pieza.

Al arrancar en el cordaje tenso / de la lira, mi canto a lalla nura,/ vigoroso e inmenso,/ no, no es de más si la pasión fulgura,/ si la voz tiembla y la mirada brilla,/ porque ella es la mansión de mis amores,/ y el vetusto solar de mis mayores donde quiero morir ¡Ella es Castilla!

Castilla, sí. Cuando su nombre brota / como vibrante nota / hay un fuerte temor de orgullo sano, y en comunión altruista y secreta / se abrazaban mis ensueños de poeta / con mi austero pensar castellano 

¡Hogar de profundas rebeliones! / ¡Cuna de las arraigadas convicciones! / ¡Vestal de las sublimes libertades guardadas a través de las edades por su espíritu audaz, noble y entero!... / 

¿Qué césar osaría esclavizarte,/ si cada castellano por guardarte,/ lleva en su corazón un comunero?

En el glorioso y secular camino / que recorriste con segura planta,/ con palio de laurel te ornó el destino,/y fuiste en el ayer tres veces santa.

Madre de un pueblo enérgico y valiente,/ fundiste a España en un brazo ardiente;/ y tu entereza, que jamás se doma,/ llevó a un virgen remoto continente,/ el fuego de tu Dios y el de tu idioma.

Hoy, nuevo Prometeo encadenado,/ encuéntrese tu espíritu enclavado / en la meseta, corazón de España,/ y no te falta un hijo que te ofenda / y como buitre mísero pretenda hundir su pico en tu sangrienta entraña.

Pero no te acobardes ni te asombres,/ y sobre las miserias de los hombres,/ vierte el agua lustral de tu cariño / que purifica y que redime todo... 

¡Tu nombre pasa sobre el sucio lodo / impoluto y trunfal, como el armiño!

Piensa en lo porvenir, descorre el velo / que en su eterna labor forman las horas; / ¡en el ancho horizonte de tu cielo aun brillan para ti muchas auroras!

Oidme, peregrinos soñadores,/ los que traéis al mundo la sagrada / misión de convertir en gayas flores / todas las inquietudes y dolores / que cruzan vuestra frente atormentada;/ los que adoréis en la belleza pura,/ y a su armoniosa desnudez eurítmica,/ ponéis como flotante vestidura / el gran tesoro de la forma rítmica; / los que sabéis sondar en los futuro / con ojos de condores o profetas:/ ¡Escuchad mi consejo y mi conjuro!/¡A vosotros os hablo!¡Oid, poetas!:

No rindais parias a la musa exótica / que cruza los jardines autumnales / como una sombra pálida y clorótica rememorando ensueños virginales.

Sea vuestra rotunda poesía / como el acero vibrador y terso / y poned en la médula del verso / restallidos y chispas de energía.

¡Que haya en ella pasión! ¡Ritmar la estrofa / al compás de la sangre en vuestras venas; / y despierte doquier placeres, penas,/
odio, alegría, compasión y mofa!

¡Para los gritos que en el mundo oísteis / tened siempre una nota de consuelo,/ y alentad la esperanza y el anhelo / en la tierra bendita en que nacisteis!

Fundid el alma de Castilla entera, / y cincelada con martillos de oro,/ como Dios creador quiso que fuera:/ noble, meditativa, amplia y severa,/ todo arrogancia y material decoro.

Y aunque su historia es grande y ensalzada,/ no la orienteis hacia la edad pasada,/ -siempre todo pasado es algo muerto / -ni la dejéis vivir petrificada / como la muda Esfinge del desierto.

¡Ponedla cara al sol! Que haya en su frente / esa luz increada,/ a cuyo resplandor tiembla el creyente,/ y el ansia de avanzar en su
mirada,/ que todo lo adivina y lo presiente.

¡Orientadla hacia mundos ideales / donde todos los hombres son iguales,/ y la justicia en maternal abrazo / duerme a la humanidad
en su regazo;/ donde libre y tranquila la conciencia / bebe en las puras aguas de la Ciencia / la Verdad que la ensalza y la redime,/ donde nadie tiene hambre y nadie gime,/ donde la luz del bien crece y se aviva,/ donde el amor, excelso soberano,/ teje una universal guirnalda viva / con los hombres cogidos de la mano!

¿Hipótesis o ensueño? ¡quien lo sabe! / Acostumbraos a guiar la nave,/ como Colón hacia inseguros puertos;/ sed como nuestro padre don Quijote,/ y para desfacer torpes entuertos / llevad siempre la lanza en estricote.

¡Luchad, que nunca lucharéis en vano!/ y pensad en el vate castellano,/ que nos dejó al morir la rica ofrenda / de sus más adoradas ilusones; / pensad que aún vive y sin cesar os grita:

¡Sursum corda! Elevad los corazones / hijos nacidos de mujer.La senda / es escabrosa, pero no infinita.