Castilla, un resurgimiento material necesario

Por un castellanismo contra la Agenda 2030

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" (T. A. Edison).

martes, 19 de febrero de 2019

Por Castilla y para Castilla

Por Gregorio Fernández Díez

(El Norte de Castilla, nº 33414, 1 de abril de 1932)

Años atrás, figuró mi modesta firma en estas columnas acogedoras y expansivas de EL NORTE DE CASTILLA; mas, ahora, al volver de nuevo a reemprender mi tarea, prometo una colaboración continuada en el propósito, ordenada en los temas, recta en la trayectoria, fija en la orientación, pertinaz y concreta en la tarea y en el deber de contribuir a explorar a Castilla, estudiándola, enalteciendo sus virtudes, exponiendo en blanda crítica los defectos de su raza, analizando valores, señalando sus derechos colectivos, defendiendo sus intereses morales y económicos regionales, tratando, en resumen, de infiltrar poco a poco, en el corazón reseco de sus hijos, el espíritu de estimación hacia esta tierra, que apacible o adusta, rica o pobre, tenemos los castellanos el deber de amarla porque al fin es nuestra bendita cuna. 

Pero, yo adelanto, que no soy literato, ni artista, ni historiador, bien que la literatura, el arte y la historia de Castilla me sean conocidas lo suficiente para enjuiciar su alta significación; y así, procuraré seguir otros derroteros menos trillados y más eficientes al decidido propósito que me anima, de expoliar la indiferencia, sacudir la pereza, desvanecer el pesimismo, fortalecer convencimientos, alumbrar ideas, despertar confianzas e infundir alientos a este pueblo castellano de mis cariños, que, como colectividad puede y debe proseguir su camino... 

¿Será esta la hora nueva de Castilla? Sin afirmarlo concretamente, séame permitido, si en verdad son estos momentos de revisión de valores, de enmendar errores, de zanjar diferencias, de saldar deudas, de rectificar orientaciones y en suma, de cancelar el pasado - séame permitido, repito - manifestar que, acaso, mejor oportunidad para reemprender la marcha, no se le depare nunca más. Así, como así, la voluntad nacional en digna y ejemplar conducta ha sellado el capítulo fatal y doloroso de la historia de nuestra decadencia, que empezara coincidentemente al terminar el primero de los Austrias con las libertades de Castilla, en los campos de Villalar en día en que por cierto, al decir de un gran tribuno, hasta el cielo lloró tanta desgracia. 

Castilla era entonces una nación gloriosa. Hoy no es sino una región humilde, menos pobre de lo que parece, pero al fin decaída; una tierra olvidada por sus propios hijos, menospreciada por extrañas gentes, desatendida por sus políticos, incomprendida por los que con afectada jactancia se apellidan a sí mismos intelectuales españoles, postergada por los gobiernos, antes como ahora, ayer y hoy lo mismo, bajo el yugo del viejo régimen que bajo el mandato del régimen novísimo. Y, sin embargo, esta bien amada tierra resiste todos los embates, como una añosa encina... Y subsiste gracias al sin igual esfuerzo de este buen labriego castellano que ara silencioso... Pero que no canta como pretendiera Gabriel y Galán. Y eso, eso, es lo que hay que intentar: que cante. Que cante el gañán, que cante el pueblo, en la aldea y en la ciudad, que cante nuestro pueblo, bajo la bóveda de este cielo azul y despejado de Castilla, puro y sereno como el alma de su raza tan generosa, tan limpia de ambiciones que por ello se entregó espontánea, autoexcluyéndose de toda ambición al intento creador de un algo grande y superior a sí misma: «España». 

¡Cantar, cantar! El canto es alegría siempre, como el canto de un orfeón es música, arte, solidaridad de sentimiento, armonía, actividad, cultura; el canto es en fin, optimismo y elevación espiritual. Y pueblo que eleve su espíritu, recobre su optimismo, que are y cante, hermanando el trabajo y la alegría, es pueblo que se salva, que se redime, que triunfa, que logra en resumen la significación propia y el respeto de los demás. Ahora bien, para que un pueblo tenga alegría y esté satisfecho de sí mismo tiene que tener «despensa», ¡tiene que tener repletas las trojes y llenas las cubas!, tiene que trabajar porque el trabajo engendra el bienestar, y para trabajar lo más práctico es esconder en el bargueño de la tradición familiar los viejos pergaminos por gloriosos que sean y mirar sin cobardía las realidades de la hora actual. 

No olvidemos el pasado y menos sus enseñanzas, mas intentemos enorgullecemos de nuestro presente al tiempo que sentarnos los cimientos de una Castilla mejor. De modo que digamos: basta de escalar los castros leoneses para contemplar desde ellos, la tierra llana y brava, teatro de jornadas históricas; basta de sumergirnos en la contemplación de los claustros de los monasterios esparcidos por todos los rincones de este país; basta de evocar esas rondas de castillos fronteros al padre Duero o que altivos se yerguen en las rojizas tierras segovianas. Y al doblar esas páginas de la historia reflexionemos y convengamos, en que, si la historia es la geografía del pasado, la geografía es la historia del presente y ésta nos dice con imperativa frialdad, que penetra hasta la propia médula y por contra agita el corazón: pueblo castellano, no eres potente ni siquiera fuerte porque has perdido tu propia estimación, porque inactivo no has extraído de las entrañas de la tierra la riqueza de tus minera les, ni sometido a tu arbitrio el agua de tus ríos convirtiéndola en energía, ni erigido chimeneas y decir chimeneas es decir fábricas, ni por último, administrado tu hacienda y tu casa. Lo que has hecho, por el contrario, es acabar con los rebaños celebérrimas de tus merinas; paralizar tus batanes, olvidando hasta las viejas industrias domésticas; lo que has hecho es arrasar tus bosques y destruyendo en lo material el heredado patrimonio destruir también en lo espiritual como consecuencia, la fe en tus propios destinos. Y como si eso fuera poco, en lugar de alentarte, Castilla mía, tienes que resignarte a que nadie te tienda la mano generosa y escuchar cómo el eco trae de la periferia una voz que dice: «No tendrás ferrocarriles ni te dejaremos asomarte al mar» y sufrir con entereza que ni en tu propio solar surja una voz autorizada y potente que llame a concejo a los intelectuales y políticos castellanos para decir a los unos: despertad a este pueblo y a los otros: defended intereses de esta región, exigiendo que los gobernantes escuchen los clamores de este país resignado y patriota y advirtiendo, a todos, que acaso Castilla necesite un Estatuto y una Asamblea. Mas todo esta es tan interesante, que bien vale la pena, lector, de que hagamos punto para continuar otro día.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Desde la altura


Por Andrés Torre Ruiz


(nació en Munilla, 1882)

(La Rioja, diario político, 6 de octubre de 1908, p. 1) 

He subido a la cumbre bien amada / y he pisado la nieve inmaculada / que besa el sol cuando despunta el día / con temblor palpitante,/ como un recién nacido besaría / la patriarcal melena de un gigante.

Aquí es donde las águilas veloces / cruzan el cielo con las alas combas,/ y son murmullo las airadas voces,/ y son susurro ls revueltas trombas.

Aquí en la altura se arrodilla el alma,/ y escucha el hombre con fervor contrito,/ el ritmo eterno, la implacable calma,/ y la sublime voz de lo infinito.

He subido a la cumbre./ El Padre Sol en el cenit se inflama,/ y son sus hebras de dorada lumbre / inmenso mar de creadora llama.

Cuando su luz desciende,/ pone un fulgor sobre las pardas rocas,/ y la tierra fecunda se abre y hiende / en grietas mil como anhelantes bocas.

En la falda del monte que se eleva,/ como un misal abierto / sobre el augusto altar de la llanura,/ corre por las encinas savia nueva,/ y hay un confuso temblador concierto / entre los pliegues de su sombra oscura. 

En cada verde rama florecida,/ todo nido es un cáliz milagroso,/ donde se obra el misterio prodigioso / y el amor se hace carne y se hace vida. / El monte guarda amor: en su penumbra / rompe la plenitud de tod germen,/ y el polvo de oro de la luz alumbra / secretas ansias que en los seres duermen. 

Cada tronco jugoso,/ cada insecto que vuela rumoroso,/ cada brote fecundo, cada extendida fibra,/ es la cuerda de un arpa donde vibra / el alma universal madre del mundo.

Desde las altas cumbres de la tierra / y desde la granítica y segura / cumbre del pensamiento,/ todo se modifica y transfigura:/ la muerte es la sombra que no aterra / todo luchar una armonía
encierra,/ y todo tiene vida y movimiento.

Ante mis mudos ojos asombrados, / las azules montañas se aparecen / como tropel de monstruos encantados / los verdes montes que en su falda crecen,/ son cámara fecunda y recatada,/ por el amor bendita,/ y la parda llanura dilatada,/ por los surcos cruzada,/ ¡es una frente inmensa que medita!

¡Hosca llanura de mi tierra hidalga! / ¡Solemne panteón de glorias viejas! / ¡Dejad que a su recuento el verso salga como un enjambre zumbador de abejas!

¡Ay! ¡Cuántas veces al morir la tarde,/ cuando la última luz palpita y arde / con rojizo fulgor de oro fundido,/ tu voz severa, paternal y augusta,/ ha puesto sus palabras en mi oído,/ y la fe de mi poder ha revivido / amplia, triunfante, juvenil, robusta!

Porque tú eres la cuna de los fuertes,/ y en tus canciones viertes / como una llamarada de consuelo,/ la contextura recia de tu suelo,/ el severo rumor de tus crepúsculos,/ y el callar de tus noches bien serenas...

¡Eres la madre de las almas buenas,/ de los hombres austeros todo músculos,/ y de las hembras arrogantes, plenas!

El torbellino de la lucha, atrajo / tu espíritu en pretéritas edades.

¡Hoy eres un inmenso Tiberiades / calmado por el Cristo del Trabajo!

¡Página que recuerda eterna gloria! / ¡Manantial de purísima belleza! / ¡Eres un yunque!¿Sobre ti la Historia / fundió 
el alma española en una pieza.

Al arrancar en el cordaje tenso / de la lira, mi canto a lalla nura,/ vigoroso e inmenso,/ no, no es de más si la pasión fulgura,/ si la voz tiembla y la mirada brilla,/ porque ella es la mansión de mis amores,/ y el vetusto solar de mis mayores donde quiero morir ¡Ella es Castilla!

Castilla, sí. Cuando su nombre brota / como vibrante nota / hay un fuerte temor de orgullo sano, y en comunión altruista y secreta / se abrazaban mis ensueños de poeta / con mi austero pensar castellano 

¡Hogar de profundas rebeliones! / ¡Cuna de las arraigadas convicciones! / ¡Vestal de las sublimes libertades guardadas a través de las edades por su espíritu audaz, noble y entero!... / 

¿Qué césar osaría esclavizarte,/ si cada castellano por guardarte,/ lleva en su corazón un comunero?

En el glorioso y secular camino / que recorriste con segura planta,/ con palio de laurel te ornó el destino,/y fuiste en el ayer tres veces santa.

Madre de un pueblo enérgico y valiente,/ fundiste a España en un brazo ardiente;/ y tu entereza, que jamás se doma,/ llevó a un virgen remoto continente,/ el fuego de tu Dios y el de tu idioma.

Hoy, nuevo Prometeo encadenado,/ encuéntrese tu espíritu enclavado / en la meseta, corazón de España,/ y no te falta un hijo que te ofenda / y como buitre mísero pretenda hundir su pico en tu sangrienta entraña.

Pero no te acobardes ni te asombres,/ y sobre las miserias de los hombres,/ vierte el agua lustral de tu cariño / que purifica y que redime todo... 

¡Tu nombre pasa sobre el sucio lodo / impoluto y trunfal, como el armiño!

Piensa en lo porvenir, descorre el velo / que en su eterna labor forman las horas; / ¡en el ancho horizonte de tu cielo aun brillan para ti muchas auroras!

Oidme, peregrinos soñadores,/ los que traéis al mundo la sagrada / misión de convertir en gayas flores / todas las inquietudes y dolores / que cruzan vuestra frente atormentada;/ los que adoréis en la belleza pura,/ y a su armoniosa desnudez eurítmica,/ ponéis como flotante vestidura / el gran tesoro de la forma rítmica; / los que sabéis sondar en los futuro / con ojos de condores o profetas:/ ¡Escuchad mi consejo y mi conjuro!/¡A vosotros os hablo!¡Oid, poetas!:

No rindais parias a la musa exótica / que cruza los jardines autumnales / como una sombra pálida y clorótica rememorando ensueños virginales.

Sea vuestra rotunda poesía / como el acero vibrador y terso / y poned en la médula del verso / restallidos y chispas de energía.

¡Que haya en ella pasión! ¡Ritmar la estrofa / al compás de la sangre en vuestras venas; / y despierte doquier placeres, penas,/
odio, alegría, compasión y mofa!

¡Para los gritos que en el mundo oísteis / tened siempre una nota de consuelo,/ y alentad la esperanza y el anhelo / en la tierra bendita en que nacisteis!

Fundid el alma de Castilla entera, / y cincelada con martillos de oro,/ como Dios creador quiso que fuera:/ noble, meditativa, amplia y severa,/ todo arrogancia y material decoro.

Y aunque su historia es grande y ensalzada,/ no la orienteis hacia la edad pasada,/ -siempre todo pasado es algo muerto / -ni la dejéis vivir petrificada / como la muda Esfinge del desierto.

¡Ponedla cara al sol! Que haya en su frente / esa luz increada,/ a cuyo resplandor tiembla el creyente,/ y el ansia de avanzar en su
mirada,/ que todo lo adivina y lo presiente.

¡Orientadla hacia mundos ideales / donde todos los hombres son iguales,/ y la justicia en maternal abrazo / duerme a la humanidad
en su regazo;/ donde libre y tranquila la conciencia / bebe en las puras aguas de la Ciencia / la Verdad que la ensalza y la redime,/ donde nadie tiene hambre y nadie gime,/ donde la luz del bien crece y se aviva,/ donde el amor, excelso soberano,/ teje una universal guirnalda viva / con los hombres cogidos de la mano!

¿Hipótesis o ensueño? ¡quien lo sabe! / Acostumbraos a guiar la nave,/ como Colón hacia inseguros puertos;/ sed como nuestro padre don Quijote,/ y para desfacer torpes entuertos / llevad siempre la lanza en estricote.

¡Luchad, que nunca lucharéis en vano!/ y pensad en el vate castellano,/ que nos dejó al morir la rica ofrenda / de sus más adoradas ilusones; / pensad que aún vive y sin cesar os grita:

¡Sursum corda! Elevad los corazones / hijos nacidos de mujer.La senda / es escabrosa, pero no infinita.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Mensaje

(Castilla, revista regional ilustrada (Toledo), nº 23 (25 de febrero de 1919), p. 27)



Al Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros y a las Cámaras de Comercio e Industria de Castilla la Nueva, Castilla la Vieja y León.




La Cámara de Comercio de Toledo, reanudando la historia de las reivindicaciones castellanas, aspira a preparar un movimiento de opinión, distinto del de las Comunidades y de la Unión Nacional, dos intentos malogrados, por falta de conciencia colectiva. El primero tuvo tres mártires y el segundo uno, que murió sólo, porque los apóstoles, que hace 20 años le seguían, hipotecaron el credo castellano a la corrupción, que anatematizaban. Esos apóstoles viven. ¡Y cómo viven!. Con escarnio, con vilipendio del propio decoro y del decoro nacional; en comandita de publicidad y de orgía, para frustrar los movimientos sanos de opinión, incorporándose a ellos con las más impuras intenciones.


Las colectividades, que en Castilla defienden intereses tan santos como los de la cultura y de la riqueza del pueblo castellano, no deben consentir, ni un minuto más, que los falsos redentores, que
llevan en la conciencia salpicaduras de lodo y en sangre impuros mestizajes, se arrogan la representación de Castilla, después de haberla entregado de pies y manos atada, a quien le impuso nuevamente el yugo.

Nuestra misión es pedirle al Poder cuáles son sus deberes, para con la Nación y para Cataluña, y hacer un examen de conciencia pública de los derechos y fueros castellanos. Para eso pedimos una Asamblea magna, con la colaboración de las Cámaras de Comercio de las tres Regiones castellanas y con la representación del Gobierno, convocada en esta ciudad de los Concilios, en esta ciudad, cuyo escudo, hay un águila, cuyas alas simbolizan el ideal para volar por el cielo, y en cuyas garras está la fuerza, para defender su derecho a la vida, base y condición de todos los derechos y deberes cívicos. En la plaza de Padilla, de la ciudad de Toledo, sembrada de sal, retoñaron estos brotes de espíritu castellano.

La Cámara de Comercio de la Imperial ciudad se cree obligada a esparcir por la tierra y por la conciencia castellana, esta simiente de libertad, santificada con la sangre del pueblo y de sus caudillos
en Villalar.

Venimos, pues, a continuar la historia de las reivindicaciones castellanas, ante el Poder central, recogiendo las necesidades, los problemas vivos del pueblo castellano. Queremos reivindicar nuestra
libertad plena; pero puesto que España y la Nación son hijas del esfuerzo de nuestros padres, no hemos de consentir, que se despedace un patrimonio espiritual y territorial, común, del cual, por espacio de cinco siglos, nos alimentamos todos como hermanos, cobijados al amparo de una madre única y de una tradición idéntica. (...)

viernes, 2 de noviembre de 2018

Asociación de Escritores Regionalistas Castellanos

(La Región (Santander), 29 de mayo de 1936, p. 8)


Se ha celebrado la asamblea para constituir la Asociación de Escritores Regionalistas Castellanos, asistiendo un número escogido de escritores, además de valiosas representaciones.

Se acordaron los Estatutos por los que se ha de regir la Asociación y quedó constituida con gran entusiasmo la Asociación de Escritores Regionalistas Castellanos, con domicilio en Madrid, calle Don Felipe, 10, tercero, la cual ha de proporcionar días de explendor a los valores de Castilla, y ha de cooperar a formar una conciencia regionalista castellanoleonesa.

Se nombró la Junta directiva, que quedó compuesta por don Gregorio Fernández Díez, presidente; don Manuel de la Parra y de la Cruz, vicepresidente; don Albino Sanz, secretario general; don Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña, vicesecretario; don Carlos Alonso Sánchez, tesorero; don Fausto González Hermosa, vocal representante de Castilla la Nueva; don Felipe de las Heras, vocal de Castilla la Vieja; y don José Antonio G. Santalices [sic], vocal representante de León.

Se establecieron normas para la labor a desarrollar por los asociados destacándose las de propaganda oral y escrita, actuación de todos los asociados en cuantas manifestaciones económicas, artísticas y de otra índole, siempre que no fueran políticas y apoyo de la Asociación para todo lo que redundara en beneficio de Castilla, como región y como parte integrante del país.

Se acordó iniciar las gestiones y trabajos pertinentes para la organización de una revista que fuese órgano de la Asociación.

Se levantó la asamblea en medio del mayor entusiasmo.

domingo, 28 de octubre de 2018

Ecos de Haro


(La Rioja, diario político, 10 de julio de 1920, p. 2)

Queda enterada la Corporación municipal de una carta suscrita por el alcalde de Villalar invitando al Ayuntamiento de Haro a asociarse a todos los de Castilla para erigir un monumento dedicado a honrar la memoria de los comuneros Padilla, Bravo, Maldonado y doña María de Pacheco, para cuyo fin solicitan la concesión de una subvención. Se acuerda que sea informada la Comisión de Hacienda, haciendo resaltar la Presidencia la simpatía con que el Ayuntamiento ha visto la idea del de Villalar.

viernes, 26 de octubre de 2018

¿Y el Estatuto de Castilla?

Por Juan de Torezano

(El Adelanto (Salamanca), 21 de julio de 1931, p. 3)



Todas las regiones españolas han reivindicado su personalidad, han redactado sus proyectos de Estatuto y, a estas horas, trabajan ahincadamente para verlos hechos realidad.



La cuestión es, en efecto, única. Quien no haga valer ante las Cortes Constituyentes, en esta hora de revisión, sus derechos
históricos y peculiares, sus intereses de raza y de geografía, sus libertades particulares y sus hechos diferenciales, será porque no los tenga o porque no los merezca.

Una constitución no se hace todas las semanas; un estudio jurídico no se estructura todos los días. Si alguien pierde tan oportuno momento, habrá de quedarse durante mucho tiempo, tal vez para siempre, condenado a la esclavitud y silencio.

Y me estoy temiendo que ese alguien sea la Cenicienta eterna: Castilla.

Mientras España ha sido una entidad homogénea, una persona jurídica unitaria e indisoluble, bien estaba el que los castellanos sacrificásemos nuestros hechos diferenciales por la armonía común.

Pero ya se ha visto demasiado que cuatro siglos de centralismo no han bastado para borrar los particularismos regionales, ni siquiera para atenuarlos. El sacrificio de Castilla entregando su personalidad ética e histórica para ser fundida en el crisol
de la España unitaria, sobre ser estéril; ha sido desagradecido. Nuestra nacionalidad, la más fuerte antes de la unión, la más diluida de la actualidad, la hemos perdido a cambio de un rencor de nuestros consocios, de una acusación injusta de opresión.

He aquí a Castilla pobre, y a los demás países españoles, ricos. He ahí a todos redactando su pliego de cargos y a Castilla muda e indecisa, dispuesta tan solo a escuchar y callar.

¿Qué hemos ido ganando ganando en la larga era del centralismo? Nada.

¿Qué sacaremos de la próxima estructura federal? De seguir en nuestra apatía, no obtendremos otra cosa que el diploma de vencido,
el papel del tirano caído, a quien no se agradece la libertad que otorga, pues que la entrega por la fuerza.

Y la verdad es muy otra, Castilla es el único ejemplo en la tierra de la nacionalidad que se entrega espontáneamente para fundirse
con otras menos potentes que ella. Castilla es la única nación descubridora y conquistadora de mundos que, lejos de imponer sus 
ambiciones imperialistas, se abandona, se borra, se autoexcluye para intentar la creación de un algo grande y superior así misma. Si
la genialidad política de Castilla no hubiese concebido el quijotesco disparate de suicidio para dar vida al mito de la nación 
centralizada, si hubiera procedido con el imperialismo vulgar de las demás naciones vencedoras de la historia, a estas horas no 
redactarían sus estatutos las regiones que fueron antaño más o menos libres, porque a estas horas, en el solar de España, no habría más 
edificio que Castilla.

¿Cuáles son las causas? ¿Incapacidad? ¿Inferioridad? No, Castilla es víctima de su misma grandeza. Tan alto soñó, que creyó poder 
sustraerse a las leyes perpetuas de la historia humana. Pensó que la sería factible sobreponerse al dictado de "dominar o ser dominados". Supuso a los demás tan altruistas como ella e imaginó que del sacrificio de todos en abdicar de lo suyo iba a alumbrarse un conjunto soberano de protección nacional.

Y al desvanecerse el sublime error, no tiene Castilla, a pesar de sus muchos intelectuales, una intelectualidad castellana, genuina, 
que redacte su estatuto, que haga revivir sus derechos históricos, que sepa reclamar sus libertades tradicionales.

Mientras de todos los extremos de la península surgen las demandas de derechos y las afirmaciones particularistas, los partidos centralistas siguen enviando a las provincias de Castilla sus candidatos cuneros y nuestros periódicos sigan explotando (todavía) 
la nota unitaria y del llamado interés general.

Los instantes apremian, el tiempo vuela y dentro de unas semanas la gran Asamblea discutirá los derechos de todos los pueblos 
hispanos.

Es preciso que discutan los nuestros igualmente, pero no de un modo general, sino esencial.

Quisiera tener una autoridad de que, por desgracia, carezco, para encararme con todos los intelectuales de Castilla y gritarles
el apóstrofe sublime de Castelar:

-¡Levantáos, esclavos, que tenéis Patria! 

La Diputación y los ayuntamientos de la provincia


(Diario de Burgos, 23 de mayo de 1931, p. 2)


En la última sesión celebrada por la Diputación Provincial, se dio cuenta de un escrito del alcalde de La Horra pidiendo a la Corporación que convoque una asamblea de muncipios burgaleses para estudiar y resolver lo que proceda con respecto al proyecto de estructuración federal de España.

En tal sentimiento están inspiradas dos cartas que el mismo día publicábamos en estas columnas, de los alcaldes deVillovela de Esgueva y Villafruela.

A continuación insertamos copia de la solicitud del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra abundando en las mismas apreciaciones. A ésta seguirán otras.

Es de sumo interés y merece especial atención este despertar de los pueblos ante el problema nacional, cuando hasta ahora las masas rurales han vivido al margen de tales cuestiones. 

Sin embargo, la Comisión gestora de nuestra Diputación no lo ha comprendido así, considerando prematuro este asunto, toda vez que corresponde a las Cortes fijar la estructuración de España.

Indudablemente se trata de una confusíón, pues no queremos creer que nuestros diputados tengan la vista tan apartada de los anhelos y de la trascendencia de los momentos actuales.

En todas las provincias se nota el natural movimiento precursor de la lucha que se avecina. Cada una se preocupa de buscar la postura que debe adoptar para no resultar arrollada en el marco que mejor encaje. Sólo faltan dos meses escasos para que el debate del que puede resultar la ruina de unas comarcas y el florecimiento de otras, se desarrolle en toda su amplitud.

Y en estas circunstancias nuestra Diputación se encoge de hombros se desentiende del problema y cree que es prematuro tratar de él. Cree que son las Cortes las que deben decidir de nuestro porvenir, sin la menor intervención nuestra. Y esto cuando Cataluña se dispone a redactar el estatuto del estado catalán y otro tanto hacen Galicia, las Vascongadas, Navarra, Valencia y otras.

Repetimos que no creemos en una ofuscación semejante y que indudablemente se trata de un error que los mismos diputados se apresurarían a deshacer.

Burgos debe en esta hora crítica, estudiar lo que más conviene y después de bien definida su actitud y sus aspiraciones, buscar el contacto con las provincias hermanas para establecer el acuerdo.

Pero al decir Burgos no nos referimos a la capital, sino a la provincia, pues de sus intereses se trata y la más elemental idea democrática, exige tener en cuenta la opinión de los ayuntamientos especialmente cuando de ellos parte la iniciación.

Esto hace la Diputación de Navarra, la de Logroño, la de Valladolid, por no citar más que las próximas, y esto debe hacer la de Burgos y seguramente lo hará en cuanto a sus manos lleguen las instancias anunciadas de los pueblos.

Es una obligación que no puede delegar pues su responsabilidad sería inmensa si por omisión resultase nuestra provincia arrollada y su porvenir destruido. Puede perdonarse un error, pero no una deserción.

Seguramente son inútiles estas excitaciones y en el ánimo de los diputados está el abordar este magno problema en toda su extensión.

Por el Ayuntamiento de Palacios de la Sierra, ha sido dirigida la siguiente instancia: 

"Excmo. Sr. Presidente de la Diputación Provincial de Burgos.

Excmo. Señor:

El que suscribe, alcalde presidente del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra, en nombre y representación del mismo, ante V.E. respetuosamente como mejor proceda expone:

Hace muchísimos años que entre la región catalana y el Gobierno español constituido, ha existido una tirantez de relaciones de la que siempre pagó los vidrios rotos la desdichada Castilla: aquélla 
interesada porque se resolviera el pleito de su autonomía que constantemente solicitaba; el Gobierno Central sin salir de su vida rutinaria, sacrificando quizá todo el comercio del resto de la Nación para contentar en parte a los catalanes que amenazaban con independizarse, así las cosas hasta que la corrompida y carcomida Monarquía ha sucumbido.

Los intereses de Castilla no son iguales que los de otras regiones y menos que los de Cataluña, y con la República ha llegado el momento de trazar la forma en que ha de regirse ésta. Por otra parte vemos 
la República de los Estados Unidos y la de Suiza, en que cada Estado y cada Cantón, no sólo son distintos sus intereses, sino sus costumbres, su religión y en la última, inclusive su idioma, y a pesar de todo ello con el sistema de República Federal en conjunto y los Estados o Cantones soberanos e independientes entre sí, en el que cada uno tiene sus limitaciones que se ha impuesto a su favor y en beneficio de la comunidad gozan de una independencia modelo de democracia. Este alcalde rural, basado en estos modelos y toscos argumentos, con fecha 16 de mayo actual, entre otros acuerdos, ha tomado un particular que dice:


"Hace presente el señor alcalde a sus compañeros la hora histórica que hoy atraviesa España, que aun cuando felizmente la República ha dado el paso gigantesco que anhelaban la mayoría de los españoles, hasta que las Cortes constituyentes digan la última palabra sobre la forma de en que ha de regirse dicha República, y teniendo en cuenta lo ha hech la región catalana, que adelantándose a las demás regiones se le ha concedido la autonomía federal, sería muy conveniente que nuestra región se ponga alerta para la defensa de sus intereses.

Quedan enterados y acuerdan que teniendo en cuenta las atinadas razones expuestas por el señor alcalde, que por dicha autoridad , se eleve respetuosa instancia a la Excma. Diputación para que convoque a una asamblea de municipios burgaleses y aún más factible a toda la región castellana, para regular la autonomía federativa de Castilla, que por derecho se nos debe conceder.

En méritos de todo lo expuesto no dudo que V.E. con su elevado criterio, sabrá interpretar mejor las necesidades y aspiraciones que a Castilla corresponden.

Viva V.E. muchos años.

Palacios de la Sierra a 19 de mayo de 1931.- El alcalde, Pedro Simón.- P.S.M., el secretario, Tomás Medrano."