Castilla, un resurgimiento material necesario

Por un castellanismo contra la Agenda 2030

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" (T. A. Edison).
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domingo, 7 de enero de 2018

La Manсomunidad Castellana

(Castilla gráfica, revista semanal (Madrid), nº 31, 14 septiembre 1924)




En más de una ocasión, y en este mismo sitio, se ha hablado en Castilla gráfica de la Mancomunidad castellana. Esta forma de organización regional cuenta con ardorosos defensores, pero también se muestran contrarios a ella ciertos sectores de la opinión pública. Acaso temen estos últimos el fracaso de una modalidad de gobierno regional, que requiere especial preparación y uso moderado para no incurrir en cantonalismos perniciosos. 

Esta pugna de opiniones no es sino el reflejo de aquella otra colisión de principios que, en la vida política de los pueblos, está planteándose constantemente. Mientras unos piensan que el fraccionamiento de las pequeñas nacionalidades, en núcleos raciales o étnico, puede ser una garantía de paz y de venturas, creen otros que únicamente la creación de Estados poderosos-grandes agrupaciones mantenidas en estrecha unión por la fuerza de una firme organización política ha de contribuir a la felicidad y la tranquilidad de las gentes.


Entre estos dos modos de pensar solo hay una contradicción aparente. Ambos son perfectamente compatibles en la esfera del Derecho, y para lograr esa compatibilidad únicamente es necesario buscar una forma de pacto entre los pequeños núcleos, a fin de que, sin lesionar los intereses de las minorías, se verifique la fusión de éstas en una superior unidad política. En una palabra, trocar la espada de Napoleón por un Código de mutuo amor.                                 

En еste sentido, y no en otro alguno, quisiéramos nosotros que se orientase la organización en Mancomunidades de las regiones españolas. Pactos basados en el odio o, por lo menos, en el recelo, nunca pueden ser fecundos.


Las provincias, al mancomunarse, han de tener en cuenta que para la inmensa labor común, todo cuanto signifique predominio de egoísmos y exaltaciones de amor propio, será contraproducente.                      
Castilla debe demostrar que no en vano supo vivir en tiempos pasados una vida intensa, no sólo en el orden político, sino en el económico y social. Una región como Castilla, que tuvo una organización gremial poderosa y admirable, y que supo oponer el avance de los imperialismos desbocados los pechos de sus comuneros; una región de tan altos vuelos políticos no puede sentirse acobardada ante el poblema de una nueva organización regional.      
                                                         
Ignoramos todavía el alcance que ha de darse a esta nueva forma de regir las provincias y las regiones, que el Directorio militar se propone implantar. Lo único que sabemos de cierto es que el Directorio aplaza por ahora ia implantación del nuevo régimen. Aspira tal vez a recoger una mayor suma de opiniones. 

Castilla gráfica quiere aprovechar este paréntesis para ofrecer a sus lectores las opiniones de los hombres más representativos de Castilla acerca de este problema de la Mancomunidad. Personalidades relevantes de la región serán invitadas a exponer con toda sinceridad sus puntos de vista en cuestión de tanta trascendencia. Y asi, modestamenle, nuestra revista contribuirá a aportar opiniones que, por lo valiosas, convendrá que todos tengamos en cuenta.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Fuente de riqueza

Por A. de Torres

(Castilla gráfica, revista semanal (Madrid), nº 33, 28 de setiembre de 1924)

El magnífico, valioso y sin rival tesoro de formnidable riqueza artística, que posee Castilla, más conocido y admirado por extraños que por propios, es digno, y la «hora es llegada», de que todos dirijan sus miradas a este venero inagotable, verdadera fuente de riqueza, y estudien con la debida atención los medios, procurando organizar y encauzar el mayor desarrollo del turismo, para que se alcancen sus beneficios sin grandes sacrificios esfuerzos. 


Voluntad: esta es la única condición necesaria para lograr el éxito. Voluntad firme, decidida, aplicada con tenacidad para crear las organizaciones necesarias que, compenetradas de su patriótica y benéfica labor, la realicen con fe, amor y entusiasen beneficio de todos.


Diputaciones, Ayuntamientos, Cámaras, Comercio, Industria, Agricultores, Prensa, todos los organismos vitales, en sus varias manifestaciones, deben aportar sus iniciativas, sumando sus valores para conseguir prácticamente la realización de esta obra tan beneficiosa como necesaria. 


Confíen en sí mismos para ella; no esperen ni recurran, según la costumbre malsana, en la ayuda del Estado, que harto pesan sobre él atenciones y molestias cargas; interesen, sí, protección y facilidades para seguir el camino y no se desanimen por los obstáculos lógicos y naturales en toda obra que se empieza; no desmayen ante el cansancio de la jornada que hay que seguir... El triunfo es seguro. 



Solicítese en cambio, la eficaz cooperación de compañías ferroviarias, de la industria hotelera, de los poderosos, de la prensa, y en esos factores particulares y privados, reunidos, brotarán medios sobrados para conseguir la realización efectiva y práctica de esta obra tan útil y necesaria como beneficiosa en general Es una verdad amarga. En el extranjero se nos conoce, porque ellos nos descubren. Su turismo cunde y progresa porque ellos lo fomentan; nosotros, en cambio, salvo raras excepciones, poco o nada haremos para mostrar, no a los de fuera, a los de casa, el grandioso tesoro artístico que poseemos, de ¡insuperables bellezas, que debiera por sí sólo" ser timbre preclaro para nuesíro orgullo.


Y cuando estos extranjeros que vienen de lejanas tierras a contemplarlos, atraídos por esa propaganda difundida por ellos mismos, que les indica lo mucho y valioso que encierra nuestra patria; cuando los vemos admirados, absortos, ante las maravillas de arte de nuestros monumentos arquitectónicos, casi nos sorprendemos de ello y muchas veces ni aún sabemos satisfacer su curiosidad... 


¡Desconocemos esas admirables obras, que perduran en nuestras ciudades y que nos legaron los antepasados! 


Necesitamos esos centros de turismo; necesitamos esa propaganda que nos guíe y nos haga conocer el tesoro que encierran nuestras históricas ciudades castellanas. 

Realizar esta obra, es laborar por Casfilla, y los que a ella cooperen merecerán la satisfacción del deber cumplido y el aplauso de todos sus conciudadanos-.

jueves, 21 de diciembre de 2017

La Mancomunidad de Castilla

Por Ugidos

(Castilla gráfica, revista semanal (Madrid), nº 29, 31 de agosto de 1924)

En el número pasado de "Castilla Gráfica" el culto articulista "Dalmau", habla de "La Mancomunidad de Castilla"; y al hacerlo, dirige su mirada a Santander como ciudad importadora y exportadora de Castilla con relación al mercado extranjero. El representante de "Castilla Gráfica" en Santander no puede menos de agradecer vivamente al articulista las frases de elogio que prodiga a la capital de la Montaña. Ciertamente Santander progresa y a pasos agigantados. Castilla entera puede poner los ojos confiadamente en ella como en una halagüeña promesa. Porque Santander, a pesar de su cosmopolitismo, no deja de sentir en su espíritu el aleteo de Castilla. Santander será siempre castellana. Lo es ya por ética y lo será siempre por instinto. Santander está situada, como muy bien dice el articulista aludido, entre dos puertos de gran tráfico marítimo que, a la largo, restan valoración y energías. Pero Saniander cuenta siempre con la flexión espiritual de Castilla; y ella cree que, en igualdad de condiciones en sus tarifas, etc., será siempre la preferida. La Montaña estará en todo momento al lado de Castilla —omia para cuanto signifique progreso y emancipación. Por eso "La Mancomunidad Castellana" formada por la Nueva y Vieja Castilla y León, tendrá en Santander decididos propagadores y defensores. 

¡Vayamos a ella! Empecemos. Formemos opinión con nuestras plumas y lleguemos al corazón de los castellanos para que todos presten su cooperación a la gran obra de reivindicación y de progreso, Santander está dispuesta a ello; y si el resto de las ciudades castellanas contribuyen, ella se verá muy honrada con el concurso común, porque será al fin la más concluyente y palmaria prueba de adhesión y simpatía. ¡Castellanos! ¡Vayamos hacía la Mancomunidad de Castilla! Pero vayamos con tacto. Hagamos de ella solamente un medio para la afirmación étnica. No la convirtamos en arma política, que esta suele llevar a los pueblos a la desunión y a la ruina. 


N. de la R. 
Agradecemos en el alma esas palabras de ferviente castellanismo que V. Sr. Ugidos, en representación ahora, no de Castilla Gráfica, sino del pueblo de Santander, nos dedica con la exaltación propia de hijos amadísimos de la amadísima Castilla. Nunca dudó esta revista que simboliza y recoge todos los anhelos de la región por tantas cualidades gloriosa, del castellanismo de la montaña santanderina. Y en todo momento, y ya en otra ocasión fue dicho, para ayudar al florecimiento y esplendor de la bella ciudad de Santander, toda la Castilla llana se halla solicita como lo haría por cualquier otra hermana de la llanura. Del mismo modo Santander presta a la meseta su esfuerzo desde la montaña. Hoy más que nunca todas las provincias de Castilla se hallan prietamente unidas. Celebrémoslo y aprovechémoslo para lograr el mayor florecimiento. Pero como V. dice, hay que laborar con tacto, con cautela. Una Mancomunidad para realizar nuestros deseos, muestras justas aspiraciones, una mancomunidad que abarcando las dos Castillas y aun algunas provincias cuyos intereses económicos y espirituales son comunes y afines a los nuestros tuviera como único lema: el amor a Castilla y por ende, el afán inquebrantable de trabajar sin descanso, hasta dotarla del magnifico esplendor a que tiene derecho.