Castilla, un resurgimiento material necesario

Por un castellanismo contra la Agenda 2030

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" (T. A. Edison).

domingo, 29 de abril de 2018

La ruina de Castilla

Por Miguel Delibes Setién

(Valladolid, 1920-Valladolid, 2010)

(Fragmento de El Norte de Castilla, 24 de marzo de 1963)

El temor de que la pobre cosecha actual se malogre por cualquier circunstancia, hemos de añadir la total ausencia de estímulos que haga siquiera llevadera la vida en nuestros medios rurales. O sea, el miedo que gravita sobre ellos durante seis días de la semana no puede eludirse el séptimo sino mediante el sexo y el vino. La higiene, la urbanización, la menor confortabilidad, el salón recreativo, el deporte, la cultura constituyen para el labriego castellano una quimera. En esta situación nunca puede extrañarnos que la juventud, que confusamente barrunta mundos más halagüeños, escape del campo aunque sea para sumergirse en la incierta aventura del paro, del suburbio o de la chabola.

sábado, 28 de abril de 2018

¡Castilla! Levántate y anda

Por Pedro Monge


(El Avisador numantino, 25 de mayo de 1932, p. 1)



No hace muchos días que en Eibar en una conferencia "nacionalista" dijo un hijo del naviero Sota "que si un castellano, con el crucifijo en el pecho,viniese a establecerse en Vasconia no lo admitirían".

Como se ve por lo expresado, ya se parte del supuesto de que todo "extranjero" (llaman así a quien no ha nacido en la patria que inventó Arana) hade ser expulsado de esta región.

Ignoro en qué leyes apoyan este ideal, desconozco los principios religiosos en los cuales puedan fundamentarlo, ya que social y moralmente tal ideología es aberración.

Pero no es esto solo; nacionalistas, tradicionalistas y carlistas, en sus conferencias, mítines, conversaciones y escritos no se limitan a defender un ideal casi siempre respetable, no; atacan a la noble Castilla y a sus habitantes con calumnias y diatribas vergonzosas, basándose en el principio falso de que Castilla tiene oprimida a la región vasco-navarra.

Los que por esta desgracia tenemos que estar en contacto con estos elementos, somos testigos de esa campaña infamante que por todos los medios se hace a nuestra nunca bien ponderada Castilla.

Lo raro, lo incomprensible y lo absurdo es que esa campaña de difamación sea hecha por las derechas. En cambio, las izquierdas demuestran en todos sus actos no solo tolerancia, sino la más viva simpatía por todo lo castellano. ¿Comentarios? Que los haga el lector, si sus nervios se lo consienten. Tal es la situación en esta región privilegiada con los mimos castellanos y favorecida con sus conciertos económicos. Así y a expensas del sacrificio castellano, ha podido su industria florecer, llenar sus provincias de carreteras y ferrocarriles y explotar las riquezas minerales para hacer de 
Bilbao una capital multimillonaria a costa del trabajador castellano.

Tiene que aprender Castilla estas lecciones y para lo futuro ha de cambiar de táctica. Seguir la misma trayectoria suicida sería dar al mundo la sensación de que hemos perdido la cabeza. Hay que rectificar, aceptamos los hechos consumados y lejos de sublevarse, encerrémonos en nuestra región, concentremos nuestras energías y sobreponiéndonos a la desgracia hemos de encaminarlas a producir lo que hoy se importa de las regiones separatistas.

Vengan iniciativas técnicas, industriales y agropecuarias, conviértanse los ríos en fuentes de energía, los eriales en prados artificiales, los castillos en fábricas de hilaturas y hágase de cada molino de viento -motivo para reírse de la pobreza castellana- un nuncio de nuestra futura grandeza industrial, para que con sus gigantescas aspas proclame la grandeza castellana que hasta en los reveses más amargos supo soportala y sostenerla con su temple caballeresco.

¡Adelante, castellanos! A unirse todos, ante el peligro común. Hay que transformar a Castilla, a esa Castilla que quizá no se ama lo suficiente hasta que no se está fuera de ella; amémosla en sus grandezas y en sus infortunios, en su decadencia y prosperidad y lavemos las ofensas que recibe con sudor de las altivas frentes con la fe en el porvenir y con la satisfacción que puede producir el que merced a un trabajo bien orientado pueda Castilla dejar de ser tributaria de regiones que hoy la deshonran.

Renovad las cenizas de nuestros antepasados, aspirad en ellas el aroma que su grandeza conservan y así proclamar la independencia de Castilla en el aspecto económico, cultural, industrial y agrícola con las pacíficas armas del trabajo y la cultura especializada.

Sed optimistas y pensad en que si lo queréis Castilla industrializada puede bastarse a sí misma y catalanes y vascos pueden ir pensando donde colocar sus productos.

Que sus capitales que hoy nutren el activo de los bancos se conviertan en máquinas industriales. Obreros técnicos no faltarán; en veinticinco millones de parados en el mundo hay donde elegir.

Sin rencillas, resquemores y diferencias a unirse todos. ¡Adelante, castellanos, adelante!

sábado, 24 de marzo de 2018

Castilla en el pensamiento de Juan Amor de Soria

Por Juan Amor de Soria

(Aragón, s. XVII-Austria, s. XVIII)


(Enfermedad crónica y peligrosa de los reinos de España e Indias (1741))

“Castilla tiene razón en solicitar el concurso de los dominios de Aragón a proporción de sus fuerzas para su defensa y conservación”

miércoles, 14 de marzo de 2018

Así me gustan a mi los pueblos: conscientes, viriles, enérgicos defensores de sus intereses

Por Buenaventura Pérez Amor

(El Águila, año II, nº 27 (1915))



Castilla despierta de un embarazoso letargo. ¡Más cuenta le hubiera tenido no adormecerse nunca! Cuando la pasividad o una inercia prolongada se apodera de un pueblo o una región, muéstranse coartadas las iniciativas, sucumben las voluntades ante la presión de un espíritu fuerte o atrevido; los hombres lentamente olvidan sus derechos, la indolencia es general, y mientras los vecinos se aprovechan y ensanchan el horizonte de sus medios de vida, se enrarece y reduce el ambiente de los perezosos, de tal modo que a veces sucumben absorbidos no por el más poderoso, sino por el más osado. 

Castilla fue siempre parca en el pedir, a pesar de su fuerza indiscutible y de la razón que siempre llevó consigo. Esperaba resignada la satisfacción de sus más vehementes anhelos y de ello se aprovecharon otras regiones, engrandeciéndose a su costa.



En un periódico de la índole del nuestro, no es posible estudiar con el detenimiento preciso una tan compleja cuestión como la que absorbe la atención Nacional, pero sí es dable manifestar una opinión.




La mía es favorable en un todo a las pretensiones de los castellanos, y no ciertamente por animadversión a los catalanes, de los cuales admiro su espíritu progresivo y sólo encuentro censurable en ellos los accesos separatistas de que hacen ostentación apenas se les asigna una petición justa o injusta, insignificante o que encierre en sí gran importancia.




En el asunto de las «zonas neutrales», luchan opuestos intereses: de un lado los agricultores, en otro los industriales. Ante el maremagnum de ideas expuestas en la prensa en pro y en contra de tal proyecto, no es factible hallar una fórmula que apacigüe los exaltados ánimos.




«Zona neutral» significa la supresión de las aduanas a favor de una región o un pueblo. Los catalanes ven en ello un porvenir lisonjero, los castellanos prevén su ruina.




Los primeros, utilizando todos los posibles medios, reclaman este privilegio; los segundos, cansados de soportar a los menos, pero que parecen los más por el estrépito que saben producir, se oponen tenazmente a ello; sacuden su apatía, despiertan de su suicida sopor y siempre modestos en el pedir, demandan justicia y que sus intereses, tan respetables como los que más, no sufran menoscabo ni se pospongan ante otros, nunca tan vejados.




Ha sido preciso que una amenaza seria se cerniera sobre los productos de los desolados campos castellanos para que resurja con bríos imponderables el regionalismo de Castilla, el más genuino representante de nuestra nacionalidad; amenazador, dispuesto a contender en honrosa lid con quien hostiga y hace caso omiso de cuanto se opone al logro de sus ideales.


Felicísimo puede ser para nuestra patria este resurgimiento de voluntades. Análogos hechos acaecieron antes en otras naciones y de ellos se derivaron utilísimas enseñanzas que imprimieron a su agricultura nuevos y provechosos derroteros y sirvieron para lograr un envidiable grado de perfección.



Pudiera ser este el punto de partida para lograr un decidido proteccionismo a favor de los medios de vida del agricultor y ganadero, primordial base para la reconstrucción y engrandecimiento de España.



El primer paso está dado; no volviendo al anterior estado de lenidad y pernicioso retraimiento en que se encontraban los castellanos, y con su constancia característica lograrán cuanto deseen, siempre que la justicia acompañe como hasta ahora a sus pretensiones.



Es consolador y vivificante el movimiento iniciado en los hoy mustios campos de Castilla, y uno un estentóreo ¡viva Castilla! a los muchos que se oirán en la gran Asamblea que hoy se habrá celebrado en Valladolid.




Aguilar de Campoo, 30 de enero de 1915.

martes, 27 de febrero de 2018

Debate sobre el regionalismo en Toledo

Por Gamero [¿Celestino Gamero Bejarano?]

(El Eco toledano, 2 de febrero de 1918, p. 1).

“El verdadero regionalismo, éste hay que dilatarle a toda Castilla, según ejemplo de otras regiones”.

domingo, 25 de febrero de 2018

Por tierras de Castilla


Por José Aguilera 



(La Acción, 27 de marzo de 1920, p. 3)

A medida que el tren avanzaba hacia Mora, la salve de Ricardo León de "El amor de los amores", acudía sin cesar a mi memoria ante el hermoso y rico panorama de la fértil llanura manchega, a media legua de la estación férrea, en el fondo lejano de la lozana campiña, compacta de robustos y copiosos olivares, se destaca el pueblo con sus calles rectas y sus casas blaquecinas de pulquérrimo aspecto.

El pueblo moracho, con Almonacid, Villaminaya y otros, fue entregado por el rey moro como regalo de bodas cuando su hija Zaida contrajo matrimonio con Alfonso VI.

El desarrollo agrícola e industrial alcanzado por Mora ha dado margen a que sus habitantes puedan ser propietarios en una proporción de un 85 por 100, y este repartimiento ejemplar de la riqueza, fruto de sacrificio, trabajo y celo persistente da al pueblo una caraterística de independencia conservadora que desafía a todos los tópicos manidos sobre le reparto de las tierras.

No faltan en esta población del jabón, del aceite y del vino, producciones artísticas de valía, atesoradas por el origen moracho de sus inspirados autores.

En tal sentido, merece detenido examen, que lamento no encaje en la brevedad de estas líneas, la magnífica cúpula de la iglesia de la Antigua, pintada por el famoso Benedito, a quien ayudó brillantemente el marqués de Victoria de las Tunas, autor también de un cuadro representativo de la aparición de la Virgen a los pastores, de valioso y reconocido mérito. 

También visité el estudio del pintor don Aquilino M. Maestro, en el que vimos obras de arte, como un retrato natural de una monja, copias de Velázquez y Goya, de Juan de Juanes, etc., tan acertadas como vistosas.

Simpáticos elementos de la población, objeto de estas líneas, me acompañaron animosamente en mi tarea de estudiar y reseñar industrias y comercios, usos y costumbres.

Mucho me honró la amistad del prestigioso acaudalado y eminentemente popular juez municipal don Juan Laveissieve, cuyas orientaciones iluminaron brillantemente mis caminos de lucha en aquel ambiente laberíntico de sordo y apacible vivir.

Tuve el gusto de hablar con mi querido amigo don Manuel Cañaveral, médico que goza de acrisolada fama en esta comarca, y que acaba de instalar su clínica con arreglo a los más notables adelantos de la moderna Cirugía.

Juntamente con la solícita complacencia de nuestros acompañantes hemos disfrutado de un tiempo espléndido.

Por fin, el sol, sin hipocresías, sin tapujos se ha asomado a este pueblo caliguroso y constante, como un anticipo bienhechor de la inmediata primavera.

Me acompaña en esta excursión mi íntimo amigo el culto almeriense Rafael Rumí, y al pergeñar estas cuartillas estamos rodeados de amigos tan amenos y simpáticos como Zalabardo y Cañaveral, Larrazabal y Abad, que con sus gratísima compañía hen hecho deliciosa nuestra estancia en este magnífico pueblo, espejo de costumbres y pletórico de nobles e intensos anhelos de resurgimiento.

sábado, 17 de febrero de 2018

Palabras al pueblo castellano

(Palabras al pueblo castellano (1981) (Cuadernos comuneros))


Palabras al pueblo castellano es un vehículo de transmisión de la palabra de unos poetas inmensos que aman a Castilla y a su pueblo con enorme emoción, con visceral angustia y porque aman y porque sufren, hablan y transmiten su sentir a un pueblo que no habla. Esta palabra del pueblo es la que falta para llegar a un solo criterio de unidad y para marchar con el gran peso ligero de todo nuestro bagaje cultural, de toda nuestra extraordinaria historia, sólo digna de los pueblos que se saben sacrificar, que saben unir los esfuerzos, saben obedecer y saben mandar.

Son palabras que merecen respuesta de otros castellanos para aumentar la piña que necesita nuestra situación de servidumbre actual y la situación española. Con respeto y solidaridad.