Castilla, un resurgimiento material necesario

Por un castellanismo contra la Agenda 2030

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" (T. A. Edison).

domingo, 27 de mayo de 2018

Regreso de los representates de Madrid en el PFC

(La Correspondencia de España, 17 de junio de 1869, p. 3)



Esta mañana regresaron a Madrid los comisionados republicanos que han asistido al pacto federal de Valladolid, señores Merino, Tallet, Luprain [sic], Altolaguirre (D.J.N.) y otros, y salieron a recibirles gran número de republicanos con banderas en se ostentaban los lemas de viva la república federal, abajo las quintas, abajo los consumos. De este modo, y en perfecto orden, cruzaron varias calles principales de Madrid.


sábado, 26 de mayo de 2018

Ante el plan nacional de Obras Hidráulicas


Por Joaquín López Robles


(León, 1882-1964)

(El Diario Palentino, 12 de abril de 1934, p. 2)

El domingo se celebrará en León la tercera Asamblea en favor de los pretéritos derechos de la Cuenca del Duero.

Prosigue la campaña de revindicación de Castilla por sus derechos en el Plan Nacional de Obras Públicas.

A la Asamblea de Aranda, a la que como dimos oportunamente cuanta a nuestros lectores, acudieron representaciones en persona de tres provincias y en espíritu del resto de provincias castellanas, sigue ésta de León, convocada bajo los auspicios de la Excelentísima Diputación de la ciudad hermana.

Conforta más que los resultados que puedan señalarse como colofón a este esfuerzo de determinación de nueestra personalidad, la realidad fruto de esta campaña: lo que en Aranda se llamó espíritu de concordia, y más que de concordia de unificación de sentimientos.

Era en Castilla necesaria la vivificación de un regionalismo, pero no de un regionalismo romántico secuela de la tradición, sino un regionalismo perenne, positivo, fundamentado en los nexos económicos.

Tenía razón nuestro culto amigo señor Gusano, cuando afirmaba en aquella memorable Asamblea, que la nueva historia de Castilla se debe escribir a base de las posibilidades económicas de la comunidad de la gran familia castellana.

Esta Asamblea de León, es un jalón nuevo de esto que pudiéramos llamar nuestra "reconquista". Ya dijo Keysserling, que los pueblos se regeneran de dos formas: o resucitando su pasado para mejorarlo, lo que se llama ser víctima de la autosugestión del pasado, o despreciando el pasado, mejor dejándolo al margen de los acontecimientos, para superar sus inquietudes y reintegrarse a la realidad de las necesidades económicas.

La presidencia de la Diputación leonesa ha cursado a todas las provincias castellanas una circular, por la que invitaa todas las fuerzas económicas y autoridades de la región, a la magna Asamblea que se celebrará a las once de la mañana en el salón de actos de aquella Corporación, y la que dice textualmente:

"Persuadida la Diputación de la importancia y trascendencia que ha de tener el Plan general de Obras hidráulicas, y atenta a su vez a la especial significación del Decreto que concede una amplia autonomía para el desenvolvimiento a la Confederación del Ebro, y consecuente con su misión principal, defensora de los intereses provinciales y regionales, ha acordado, en sesión del 6 de los corrientes, celebrar una Asamblea, la que tendrá lugar en el Palacio Provincial a las once de la mañana el día 15 próximo.

El objetivo de la misma, es adoptar los acuerdos, a fin de que no sea preterida la Mancomunidad del Duero, y fijar al mismo tiempo la posición de la provincia de León, esencialmente hidráulica e interesada ante tan magno problema.

El Presidente accidental, Joaquín López Robles".

viernes, 25 de mayo de 2018

Villalar-83, hacia el resurgimiento castellano

(Hoja Oficial del lunes (Madrid), 18 de abril de 1983, p. 5)


Por Juan Ramiro G. Pinilla (Por el Concejo Comunero de Madrid)



os días 23y 24 de abril, nuevamente celebramos la conmemoración de la derrota de las comunidades castellanas por los imperiales al servicio de Carlos V de Alemania y I de España. En Villalar de los Comuneros (Valladolid) acabaron las libertades ejercidas desde el siglo IX, con limitaciones, según reinados y lugares de influencia de los señoríos, pero con una definida actitud democrática en los concejos, en las comunidades, en las behetrías y en las hermandades.

Han pasado varios años desde las multitudinarias manifestaciones de los años 1976, 1977, etcétera, y llegamos a 1983 con varios hechos consumados:

a) División y fraccionamiento político-administrativo de Castilla.

b) Mínima conciencia de identidad y sentimiento de pertenencia a un mismo pueblo.

c) Nulo o escaso poder político en las autonomías actuales, tanto en los órganos de poder como en
la estructura social (Castilla-León, Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria, Rioja), por sí, en relación 
con el Gobierno de la nación y comparados con otras autonomías.

d) Inexistencia de plataformas o acuerdos unitarios entre los distintos partidos de cada autonomía. Inexistencia de relaciones entre gestores paralelos de cada autonomía.

e) Estrategias autonómicas para y por directrices partidistas centrales de Madrid o por condicionamientos de la periferia.

f) Olvido absoluto de los problemas de los emigrantes castellanos y nuela ayuda a sus iniciativas culturales y sociales.

g) Aparición de partidos y grupos de tipo caciquil en Castilla-León, para quienes el ámbito autonómico es lo de menos, y lo que importa siempre son los intereses de grandes ganaderos o agricultores, poniendo en cuestión, si es necesario, los mismos argumentos democráticos de la derecha.

h) La necesidad de una autocrítica al proceso de transición democrática que exigió la desmembración castellana.

Ante estos hechos podemos afirmar con verdad que existe un pueblo castellano, como dicen los poetas del concejo, pero no existe CASTILLA.

Por eso surgen los nuevos comuneros de Madrid y por eso hacen un llamamiento al diálogo a todo el pueblo castellano y a todos los grupos que luchan con afanes de castellanidad. Promover sentimiento de común identidad, confluir en un común territorio y sellar un pacto integrador hasta el momento en que se constituyan las primeras Cortes de la Castilla autónoma es nuestra y vuestra labor conjunta.

El Concejo Comunero de Madrid valora Villalar-83 como momento de un nuevo renacer hacia la UNIDAD DE CASTILLA, en la seguridad de que el poder castellano necesario, si es, lo será por la confluencia de e integración de la mayoría de las fuerzas culturales y después políticas en encuentros y acciones comunes, pues el actual instante autonómico de Castilla no profundiza la democracia, sino que la debilita y, sobre todo, profundiza la decadencia de Castilla, que no ha cesado de caer desde Villalar de 1521.


jueves, 24 de mayo de 2018

El Concejo Comunero de Barcelona y la unidad de Castilla y León


(Diario de Burgos, 11 de noviembre de 1981, p. 3) 

Desde Barcelona, el gabinete de Prensa del Consejo Comunero, nos remite para su difusión al siguiente comunicado:

"La autonomía de Castilla y León seguirá la vía del artículo 143 de la Constitución. Ya han sido entregadas las actas de las provincias que lo han aprobado. Quedan fuera de esta autonomía las provincias castellanas de Santander, Logroño y Segovia. Esa autonomía rompe la unidad cultural y de identidad castellana con las demás provincias castellanas de Guadalajara y Cuenca y las no menos castellanas de Madrid, Toledo, Ciudad Real y Albacete. 

Desde la opinión del Concejo Comunero de Cataluña, rotas la unidad cultural, el sentimiento de sentirnos todos castellanos y la voluntad de seguir siendo un solo pueblo, tal autonomía es rechazable y denunciable.

Desde el momento en que la voluntad popular y la concienciación de pueblo ha sido negada y perseguida, desde hace 500 años, cuando para uso de imperialismos de la oligarquía de todas las regiones españolas se ha explotado a los hombres y mujeres de Castilla, esta autonomía nos parece servil y la mejor negación para una futura reconstrucción de nuestro pueblo y territorio.

Pero más nos preocupa la actual situación política dentro de Castilla y León, la falta de interés de la mayoría de los partidos políticos por nuestra tierra, supeditando los problemas castellanos a los de interés nacional; la inexistencia de un poder o partido castellanista; la división ideológica, territorial y económica de los distintos partidos y grupos de presión que se llaman castellanistas bien patente entre Unidad Castellana, Partido Nacionalista de Castilla-León y el Partido Nacionalista de León (verbigracia).

Por ellos insistimos en la unidad de todo lo castellano-leonés aunque el principio sea solo en lo cultural para que más adelante se logre un estatuto unitario que abarque las autonomías diferenciadas de La Rioja, Cantabria, Madrid, el Bierzo, la Mancha, etc...".


    

martes, 22 de mayo de 2018

El porvenir de Castilla

(El Cantábrico, diario de la mañana (Santander), 12 de mayo de 1934, p. 2)


Se trata también de la prosperidad de nuestro puerto.

Hemos dicho, y no nos cansaremos de repetirlo, que, por ser castellanos viejos, estamos obligados los montañeses a unir nuestra
actividad a la de que se está desarrollando Castilla para revalorizarse. Esa revalorización, ya lo hemos dicho también, favorece a Santander extraordinariamente, cuando se haya terminado la construcción del ferrocarril Santander-Mediterráneo. Con la natural impaciencia esperamos alguna noticia satisfactoria relativa al estado del trazado del séptimo trozo. Esto nos interesa muchísimo
más que las complicadas tramitaciones de las crisis políticas.

¿Cuándo se logrará que deje de ser Castilla la Cenicienta de España?... En la campaña emprendida en pro de la revalorización, ha 
expresado elocuentemente sus esperanzas, sus entusiasmos, el ilustre defensor de los intereses castellanos y, por tanto, del puerto
de Castilla, don Gregorio Fernández Díez. En "El Norte de Castilla" dice dicho señor: "sí, yo quiero riegos; quiero que se fertilice 
nuestra tierra castellana; que se aumente su producción agraria; que se implante nuevos cultivos, y que con ello los medios de vida, 
hoy pobres y limitados, de Castilla, sean motivos de acrecimiento del factor humano y el bienestar y la riqueza lleguen a imponer a 
sus habitantes el orgullo de ser castellanos; hios, en fin, de esta Cuenca del Duero, que para mí es más que una pura acepción geográfica,
porque es un territorio donde el "etnos", la historia, la tradición, el clima, los cultivos, el paisaje y tantas otras cosas están demandando una solidaridad en pro de grandes ideales morales y materiales de resurgimiento colectivo. La generación de este sentimiento se hubiera logrado a la postre mediante asambleas periódicas en que los hombres de nueve provincias, rompeindo su aislamiento un poco soberbio, solidarizasen su esfuerzo pensando en la realidad de Castilla. Pero la limitación vejatoria y humillante que a los impulsos de nuestra región van a oponerse en el llamado Plan nacional de obras hidráulicas, puede dar al traste, no solo con las ilusiones de los buenos castellanos, sino lo que es más grave, con el porvenir definitivo de Castilla, si ésta no alza su voz y no adopta resueltas actitudes para que no prosperen unos proyectos trazados con arbitraria falta de equidad".

En el Plan nacional de obras hidráulicas, se atiende con preferencia a las cuencas que vierten al Mediterráneo y no hay la debida protección para las que vierten al Atlántico. Al valle del Guadalquivir se le antepone a las Castillas, y la máxima postergación es para la cuenca castellano-leonesa del Duero. Esto, ¿qué es? ¿Una lamentable incomprensión o "el rencor contra Castilla"?. "En el Plan nacional, la posibilidad de regadío de las cuencas del Guadalquivir, del Segura y del Júcar, reunidas, representa el 28'2 del total nacional; el de la del Ebro, el 25'5, y el de la del Duero, el 33'5. Pues bien: la distribución de la superficie a transformar en relación con los créditos a conceder, se hace otorgando para aquellas tres cuencas el 35'36; para la del Ebro, el 29'5; y para la del Duero, el 9'07". Y para que no quede duda, lo diremos de otro modo: de 778.000 hectáreas regables en la del Ebro, se transformarán 380.000; pero de 1.022.000 en la del Duero, se concede la merced de transformar "124.000, para que no se queje. Si esto subleva o no el ánimo, el buen lector castellano lo dirá". Así se expresa el señor Fernández Díez, que dice también: "El caso se repite, escandalosamente, cuando se trata de la repoblación forestal. Así, a la cuenca del Júcar se le asignan 430.000 hectáreas; a la del Guadiana, ¡pobre Mancha castellana!, 10.000; a la del Ebro, 874.000, y a la del Duero, 300.000, aunque Gómez Redondo nos dice que deberían repoblarse 700.000".

El gran sistema de riegos que se pide, originaría una gran cantidad de energía en los saltos de pie de presa de muchos de los futuros
pantanos. En la cuenca del Duero se puede lograr mil quinientos dieciséis millones de pesetas de aumento de la riqueza agrícola. Esas obras y esos reigos harán que en Castilla surjan diversas industrias, nuevas fuentes de vida y de transformación social y econonómica de las provincias castellanas. ¡Todo un espléndido porvenir, de activo tráfico, para el puerto de Castilla, para la capital de la Montaña!

viernes, 11 de mayo de 2018

En los lugares cervantinos


Para Don Santiago Camarasa

Por Leoncio Martín

(El Adelanto, diario político de Salamanca, 2 de junio de 1932, p. 3)

En efecto, señor Camarasa este pueblo manchego que se llama Madridejos, y cuya catalogación provincial ignoran hasta algunos autores de Geografías, no ha celebrado el día de Cervantes: lo está celebrando todo el año, y la memorable fecha universitaria ha coincidido con una brillante semana infantil, organizada bajo los auspicios de un buen alcalde socialista (don Alejandro Merino), y con la entusiástica cooperación del profesorado del Instituto y de los maestros nacionales. ¿Qué mejor homenaje, que mayor devoción al 
Ilustre Manco que el despertar en estos manchegos la apetencia de cultura para que puedan comprender más tarde el valor simbólico de los dos héroes cervantinos? Por aquí anduvieron; quizá hicieron escala en este pueblo que dista de Consuegra seis kilómetros,distancia que hoy acorta el magnífico edificio destinado a Instituto y que se asienta al extremo de esta villa, mirando a la polvorienta carretera y a los campos verdes que hoy, desde el magnífico torreón del edificio docente, parecen un mar herbáceo,
en cuyo fondo y como fauna pelégica habita el grillo, entonando su monorrítmico cri, cri. Desde aquí sedivisan, salpicados en la extensa llanura que tienen su límite enfrente con sierras comunales, los cuadriláteros dedicados al cultivo del azafrán y que en la segunda quincena de octubre presentan su color morado, como si fuesen el producto de un beso azul de este cielo castellano a las amapolas rojas que hoy se cobijan en los trigales exuberantes. Desde aquí también se divisan los típicos molinos de la fotografía que ilustraba su bello artículo, molinos madridejenses y no consaburenses, como se viene diciendo en la prensa erróneamente, y que yo he visitado con verdera emoción. Cerca del cementerio, no muy lejos de la carretera de Andalucía.

Estas gentes rústicas, a las que durante una gran parte del año le servimos el pan espiritual de la cultura, pan que no está falto de peso ni adulterado, reverencian ciertamente al "gran loco"; difícilmente podríamos hablarles en nuestras conferencias sin sacar a colación algún refrán de Sancho Panza o alguna hazaña de don
Alonso.

Es cierto, respetable señor Camarasa, que todos los días y a todas las horas las horas, estos manchegos, con quienes convivo hace tres años, viven en constante veneración el día de Cervantes. Yo quisiera que mis paisanos salmantinos viviesen en constante reverencia el día de Gabriel y Galán, que paseó por estos campos charros sin escudero y creó otro tipo inmortal: "El Alma".

¡Si viera usted con qué pena escuché anoche desde Unión Radio una canción salmantina, cantada por la Coral Vallisoletana! Me acordaba de nuestros Coros Charros, de don Dámaso Ledesma, de don Cándido Rodríguez Pinilla,de don Bernardo García Bernalt, y lamentaba que no estuviéramos en mi tierra en constante veneración por lo que es muy nuestro.

miércoles, 9 de mayo de 2018

El Valor de Castilla


Por Nicomedes Sanz y Ruiz de la Peña

(El Adelanto, diario político de Salamanca, 23 de marzo de 1929, p. 2)

Desde algún tiempo a esta parte, es notorio el movimiento literario 
en torno a las cuestiones castellanistas, en todos sus aspectos, pero muy especial en la parte referente al ensalzamiento de su historia y en lo tocante a marcar su camino político-económico haciendo una total revisión de valores positivos que pueden tener aplicación para su resurgimiento espiritual y material.

A este respecto, el libro cuyo título sirve de cabecera a estos renglones, es un alto monumento, en cuya cima campea como divisa, el 
noble empeño de descubrir en todas y cada una de sus partes los muchos y buenos veneros de riqueza atesorados en el seno de la ignorada Castilla, entendiendo como tal -lo decimos con palabras del autor -"desde su límite con Galicia hasta los de la misma Aragón; desde la frontera de Portugal en las tierras de Sayago hasta la ribera del Ebro, junto a Logroño y desde el Cantábrico en Santillana hasta Sierra Morena en Andalucía".

Consta este volumen de cerca de 600 páginas comprendidas en seis extensos capítulos, en que su autor, Gregorio Fernández Díez, una de las mentalidades más prestigiosas en estas lides y que ha conquistado un envidiable y justo renombre en la prensa periódica, pretende deshacer la infundada leyenda de la pobreza de Castilla, presentándonoslaa través de su libro, de pulcra y galana prosa, tal cual es; señalando sus defectos y reconociendo sus excelsitudes; enumerando los grandes recursos naturales de que dispone y señalando los medios para su industrialización; haciendo un detallado estudio de su riqueza y economía, más completa que la de muchas regiones españolas que disfrutan de vida más próspera; abogando por la unión de sus Diputaciones para la defensa de sus intereses comunes y imposición de su voluntad, en caso de extrema necesidad, frente a los entorpecedores de su progreso económico e industrial, que en estos últimos años ha experimentado un notable desarrollo, como demuestra con elocuentes cifras, muy especialmente el florecimiento de la industria electro-harinera y azucarera en todos los órdenes fabriles y de transporte; señalando la repoblación de sus bosques y el resurgir de su ganadería que, con sus industrias derivadas, pueden ser las más sólidas bases de un futuro próspero, que ha de llegar en no lejano día, aún teniendo en cuenta el factor 
geográfico, la indiferencia de sus hombres y la lejanía del mar de 15 de sus 16 provincias; señalando como factores que han de obrar 
decisivamente en la metamorfosis de Castilla el aprovechamiento de sus aguas para riegos de sus grandes recursos hidráulicos; el tendido de caminos de hierro que han de acercarla a la costa y a las demás regiones y la rectificación de su clima por medio de la repoblación forestal y la gran riqueza que supondría la replantación de su viñedo y el cultivo de remolacha azucarera; enumerando los muchos y ricos yacimientos minerales que posee y que habrán de ser otra base de su prosperidad el día en que se abran a la explotación, y señalando las normas para el desarrollo industrial de sus ciudades; abogando por un mayor desarrollo de la banca castellana, que había de ser sólida ayuda para la conquista de la hegemonía económica; censurando el gran olvido de que ha sido objeto la sufrida Castilla por parte de los poderes que no han protegido sus 
obras, ni su industria, ni han hecho nada beneficioso para ella, que, así y todo, ha adelantado notablemente por el camino del progreso haciendo ver que su valor máximo no está sólo en el glorioso pasado, ni en el presente, sino en un próximo futuro.

Muchos de los proyectos trazados o augurados por Gregorio Fernández
Díez en la época de la publicación de su libro -1926- han empezado
a ser tangibles realidades y otras van camino de serlo, lo que 
demuestra de un modo palmario los vastos conocimientos y sólida 
preparación con que ha estudiado los problemas que afectan a la madre Castilla, cuna ahora de las más gloriosas libertades, y hoy calumniada por los desconocedores de su inmenso valor o por los que tienen marcado interés en pregonar su pobreza y su atraso, con fines lucrativos e innobles.

Grandes y merecidos, por todos conceptos, han sido los elogios 
tributados a este libro, en el que ha puesto Fernández Díez prueba
indeleble de su amor a la tierra castellana, que ha sido aplaudido 
sin reservas por valores tan destacados como don Víctor Pradera, que 
desde las columnas de "ABC" le desdicó un cumplido elogio; por el 
agustino P. Bruno Ibeas, que se ocupó de él desde la tribuna del
Ateneo Burgalés, y por otras muchas autoridades y periódicos, entre
los que hemos de citar uno de tan marcada orientación catalanista como la "Veu de Cataluña", que reconoció el gran valor del libro y los indiscutibles méritos de su autor.

En suma, "El Valor de Castilla" es un libro de indiscutible utilidad, que marca caminos rectos que de seguirles, conducirían a Castilla a un reinado de prosperidad y adelanto, y que debe ser conocido y figurar en la biblioteca de cuantos se preocupen de Castilla y se precien de castellanos.